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Las listas sábana llevan al Parlamento a pícaros pero no de probada inteligencia ni cultura. Por ejemplo ¿quiénes no leyeron a Erich Fromm en «El miedo a la libertad», lo referido a quienes sacan fuerza de su pertenencia al conjunto? Por supuesto que ser soberbio y atacar es descontado que le agradó a Néstor Kirchner, quien ayer alabó a Fernández en la Casa de Gobierno por su actuación.
En realidad, en el espinoso tema Southern Winds Fernández encaró bien pero dejó escapar sin contundencia en sus palabras el gran argumento para justificar -en parte, al menos- las gruesas fallas de los titulares de Transporte, Ricardo Jaime, y de Aduana, Ricardo Echegaray.
Ese argumento es que era legítimo el intento, aunque haya salido tan mal, de evitar el monopolio de una sola empresa aérea en la aeronavegación de cabotaje. El sorprendente ensañamiento del jefe de Gabinete con Aerolíneas Argentinas,eso sí, no se justificabapor no ser culpable del fracaso de sus competidores.
Paul Samuelson, norteamericano, premio Nobel de Economía y tótem del liberalismo, admitió siempre dos excepciones a la libertad de empresa, aunque temporarias. El negocio que comienza y lo que se haga por evitar un monopolio.
Digamos también que estuvo correcto el diputado Eduardo Macaluse (ARI) al decirle a Fernández que protestaba contra Aerolíneas Argentinas y el gobierno designó en España a un lobbysta de empresas españolas como el embajador argentino Carlos Bettini. (Ver vinculada)
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