En algunas zonas la gente votó ayer más temprano que nunca

Política

La elección del jefe de Gobierno porteño no alteró el pulso de la Ciudad a la que aspiraban gobernar -al menos hasta anoche-veintiocho candidatos. La jornada de sol hizo mucho para que el típico ritmo dominical no se viera modificado por los comicios. De hecho, los parques, lugares de esparcimiento, el zoológico y los restoranes se mostraron colmados de público como en cualquier otra tarde de invierno con clima de primavera temprana.

El propio estadio de Independi
ente, donde a escasas cuadras del deslinde entre la Capital Federal y la provincia de Buenos Aires jugaron el local y River Plate, se colmó de espectadores como hacía mucho no sucedía, y una buena parte de ellos -sin duda-habitantes de la Ciudad de Buenos Aires.

No tuvieron la misma suerte quienes pretendían «encerrarse» en un cine: las salas porte-ñas sólo pudieron comenzar sus exhibiciones a partir de las 18 (hora de cierre de los comicios), restricción que de ningún modo se aplicó a los establecimientos gastronómicos.

Es que tampoco hubo inspectores haciendo cumplir de manera celosa la prohibición de vender alcohol; por caso, en un restorán de la Recoleta, una pizarra negra con letras verdes «flúo» proponía el «drink of the day», mientras en las mesas se almorzaba con cerveza tirada y vino. En tanto, varios quioscos de la zona abastecían de «birra» a los jóvenes (y no tanto).

Según decían allegados a las campañas de dos de los principales aspirantes a la gobernación porteña,
«mucha gente optó por votar temprano para irse al country o hacer algo al aire libre con la familia. Otros, en cambio, que se fueron a pasar el fin de semana afuera, volvieron algunas horas antes de lo habitual y votaron a último momento». La coincidencia sobre este punto llegaba hasta ahí, pero no había acuerdo respecto de a cuál de esos dos candidatos favorecía el buen clima.

• Demandas

Otro rasgo habitual de estas jornadas fue la ya clásica demora de algunas mesas en constituirse, por falta de autoridades o por la tardanza de algunos presidentes en hacerse presentes en las escuelas donde se votó. La anécdota, que en realidad no tiene la menor importancia (nunca en la historia quedó una mesa sin abrir) sirve para que los abnegados movileros que cubren el día de elección tengan material para las primeras horas, las que van entre la apertura de los comicios hasta la aparición de los primeros candidatos por el lugar donde depositan su voto.

En las escuelas también se produjeron los habituales casos de
«usted tiene duplicado pero acá en el padrón figura con triplicado: no puede votar». Una de estas ocurrencias se verificó en la mesa 4337, de la calle Agrelo (Balvanera oeste), donde un ciudadano se presentó con su DNI duplicado. El presidente de mesa, correctamente, le informó que, dado que en el padrón constaba que tenía triplicado, no podía hacerlo. «Siempre se toma el más nuevo de los documentos. ¿Qué pasa si a las seis menos cinco aparece alguien con el triplicado pidiendo votar?», trató de razonar el designado presidente de mesa. El frustrado votante exhibió la constancia de haber sufragado el 27 de abril con su duplicado. La dificultad se zanjó con una consulta a la jefa de la junta electoral de ese circuito, que insólitamente laudó en favor del duplicado.

Seguramente para evitar este percance, un caballero cincuentón se presentó a la mesa 5008 de Belgrano (escuela San Román, Juramento y Migueletes) con una certificación expedida por la Justicia Electoral, en la que constaba que podía votar con el documento que acompañó.

En general, de acuerdo con lo que contaba «todo al mundo» ayer, el mayor contratiempo que se produjo en los lugares de votación fue
la insólita demora en la que incurrían muchos votantes una vez ingresados al cuarto oscuro. Demora ampliamente justificable, por otra parte: las decenas de bole-tas -muchas de ellas con el mismo aspirante al gobierno, pero acompañado de diferentes candidatos a diputados y/o legisladores-hacía difícil la elección dentro de la elección.

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