Los pasillos del Senado se llenaron ayer de confirmaciones sobre el futuro electoral de Daniel Scioli. Mientras el vicepresidente mantenía reuniones en la Casa Rosada, senadores del radicalismo daban por cerrada su candidatura a gobernador por la provincia de Buenos Aires.
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Nada había de inocente en esos comentarios radicales. Por el contrario, la noticia entusiasmó sobre todo al alfonsinismo por los réditos que podría dar la compulsa.
«Lo de Scioli es serio, está definido», era la afirmación que corría ayer por el Senado. «Esto altera la totalidad del panorama».
Un desembarco de Scioli en la provincia de Buenos Aires obligaría a Mauricio Macri a definir a qué distrito va, fue el razonamiento.
En la mente del alfonsinismo esto ayudaría a convencer a los radicales R a hacer lo que muchos no quieren hacer, pero que ellos ven como inevitable: aceptar cualquier tipo de acuerdo con el lavagnismo. En otros términos: la UCR planteó hace 72 horas que el límite de un acuerdo con Roberto Lavagna sería la entrada de Macri en esa alianza. Pero si la elección en la provincia se armara entre Scioli y el presidente de Boca, ¿qué espacio de competencia podría quedarle al radicalismo? «La polarización sería absoluta», insistieron.
De paso, una movida de ese tipo barrería con cualquier protagonismo de la UCR disidente en la provincia, como los seguidores de Margarita Stolbizer, tan incómodos al ideario alfonsinista de estos días.
El razonamiento es lineal: «Esto lo pone en jaque a Eduardo Duhalde y si llega a ser una pelea electoral Macri-Scioli en el principal distrito, no queda nada para nadie», dicen los alfonsinistas, con un tono de resignación que oculta alegría.
Portador
La confirmación a la información que circulaba entre la oposición llegó de la mano de Víctor Santamaría. El secretario general del PJ porteño, casi en tono de indicación, le dijo a Scioli por los medios sobre su pase de la Capital Federal -donde el vicepresidente se mueve más que a gusto- a la provincia: «Cuando uno es militante de la política, tiene que entender que es funcional al esquema nacional, antes de priorizar los intereses personales» y levantó inmediatamente las candidaturas para la Ciudad de Alberto Fernández y Daniel Filmus.
«Filmus tiene un buen perfil, trabaja en la Ciudad de Buenos Aires en un ámbito específico, como es la educación, por lo que tanto Alberto como Filmus son excelentes candidatos», dijo.
Para el kirchnerismo, más allá de la decisión del Presidente, el pase de Scioli tiene otra conveniencia. Saben que Scioli será menos manejable en la Capital Federal porque puede ganar con votos propios.
Las mediciones que Néstor Kirchner mandó a hacer sobre la figura de Scioli en la provincia habrían dado resultados superiores a lo esperado.
En los tres trabajos encargados el vicepresidente tendría asegurado un piso de no menos de 35%, lo que triplicaría a cualquier candidato que tenga el Presidente hasta ahora. Hay quienes se ilusionaron, inclusive, con que esa performance inicial lo pudiera acercar a los votos que consiguió Cristina Kirchner en la última elección.
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