Que el presidente Néstor Kirchner refute afirmaciones de la prensa está en el juego libre de la democracia. No hay que creer que sólo el periodismo tiene derecho a la libertad de expresión. Cuando la refutación se transforma en ataque, en buscar silenciamiento de la crítica de la prensa, en usar -para colmo con errores- algún pasado que le acercan mordaces amanuenses para herir al opinante, cuando discrimina aportes de publicidad oficial, ya no es democracia, ya no es juego libre de argumentos opuestos. Ayer se lo reprochó en un duro documento la Sociedad Interamericana de Prensa y le dice que «no ha sabido adecuarse al funcionamiento de la prensa independiente» por la última diatriba contra el periodista Joaquín Morales Solá, un profesional serio que no necesita rasgarse las vestiduras con menciones presidenciales adversas que otros en la profesión hasta desearían para promocionarse. El Presidente no debe conocer que cuando ataca con virulencia al periodismo tiene un deplorable efecto expansivo: muchos funcionarios menores, jueces -sobre todo los laborales-, el moyanismo, muy especialmente la AFIP, ministerios, embisten cobardemente contra la prensa independiente. Piensan que se congracian con el gobierno y con Kirchner desgastando así la poca que aún subsiste.
A más de tres años de haber asumido, Néstor Kirchner no se adapta al ejercicio de la prensa independiente y frecuentemente las críticas a su gestión terminan en confrontación, opinó ayer la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP). Kirchner «ha mostrado que aún no pudo adecuarse al funcionamiento de la prensa independiente, ya que habitualmente las opiniones e informaciones críticas a su gestión terminan en confrontaciones», señaló la SIP en sus conclusiones sobre la libertad de prensa en los países del continente. Al finalizar su 62 Asamblea Anual, la entidad exhortó al gobierno de Kirchner a «respetar el principio republicano de informar sobre sus actos» al considerar que en la Argentina no existe una apertura para brindar conferencias de prensa y responder a preguntas de los periodistas.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El mandatario argentino rechazó meses atrás las consideraciones críticas de la SIP al acusar a la institución de «cuidar los intereses» de los medios de mayor circulación.
Según la SIP, la prensa argentina se desenvuelve «con una libertad no exenta de condicionamientos» y citó entre esas dificultades «la distribución arbitraria» de la publicidad oficial.
Dejá tu comentario