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4 de octubre 2007 - 00:00

Financial Times: Cristina busca en el exterior la llave para presidir Argentina

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Cristina Fernández se ha dedicado tanto a viajar por el exterior durante su campaña electoral que parece estar buscando un puesto en las Naciones Unidas, en vez de aspirar a convertirse en la presidenta de Argentina.

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Con casi total seguridad, la senadora (quien, durante la última semana, estuvo cortejando a financieros, empresarios y diplomáticos al margen de la Asamblea General de la ONU, en Nueva York) alcanzará majestuosamente la victoria el 28 de octubre, reemplazando sin interrupción alguna a su esposo el presidente Néstor Kirchner.

Sin embargo, al menos en lo que respecta a la política exterior, Cristina ha prometido un estilo más abierto que el de su esposo. Tal como lo anticipan las encuestas, si gana, tendrá varios asuntos urgentes locales e internacionales sobre su escritorio cuando asuma el 10 de diciembre.

Fernández dijo muy poco en Nueva York y no se refirió a temas económicos clave, como la creciente inflación argentina, la cual, según economistas privados, duplicaría el cálculo oficial de 9.6%. Sólo se trató de un bombardeo de relaciones públicas de alto perfil. La intención fue mostrar, por un lado, a una candidata presidencial comprometida con la necesidad de ubicar nuevamente a Argentina en el mapa global, seis años después de que el default separó al país de la comunidad financiera internacional, dejándolo a la deriva. Por el otro, a una persona con la que los líderes mundiales puedan hacer negocios.

"El principal desafío que el próximo gobierno enfrentará será cómo atraer inversiones," dijo Luis Tonelli, ex director general de Planeamiento Estratégico. A pesar de un sostenido crecimiento de más de 8% anual, Argentina necesita más gasto en sectores como energía, infraestructura y transporte, que dependen mucho de la inversión extranjera.

La senadora se ha desviado de su ruta para visitar empresas extranjeras y presidentes para alentarlos a investir y asegurarles que sus inversiones en Argentina estarán seguras.

Es probable que esta semana Cristina deba enfrentar una serie de preguntas en Brasil con respecto al cierre de una planta de Petrobras. La orden de clausura se dispuso el mes pasado por razones ambientales, pero, para muchos argentinos, estuvo motivada por cuestiones políticas. 

El gobierno está corriendo de aquí para allá para cerrar un trato con el Club de Paris para reestructurar la deuda de u$s 6.000 millones y así permitirle a Fernández abrir su eventual presidencia con un poderoso acercamiento con los gobiernos occidentales, que también destrabarán varios miles de millones de dólares de préstamos congelados.

Sin embargo, Cristina no ha dado señales de buscar un acuerdo con los tenedores de bonos por u$s 20.000 millones, que se negaron a aceptar el canje de 2005. Este litigio es una gran carga sobre las relaciones internacionales y perjudica la imagen del país en el exterior.

"Lo primero que la senadora debería contemplar son las relaciones con sus vecinos," dijo Celia Szusterman de la Universidad de Westminster, en Londres. Argentina ha cultivado lazos con el presidente venezolano Hugo Chávez, quien ha comprado su deuda y ha lanzado un bono conjunto. Sin embargo, el país no comparte la simpatía de Chávez por Irán. Argentina culpa a ex líderes iraníes de ordenar el atentado a un centro judío en Buenos Aires en 1994.

Cristina dice que Argentina no tiene que ser amigo de "los amigos de sus amigos" y es probable que quiera poner su propio sello en las relaciones con Venezuela, aunque tendrá poco margen debido a la dependencia financiera que tiene Argentina.

Al mismo tiempo, se espera que Fernández muestre una actitud más cálida con Washington, sobre todo si Hillary Clinton es elegida presidenta el año próximo.

Sin embargo, como en la mayoría de los desafíos en materia de política exterior, además de su visión sobre el futuro de las Islas Malvinas, la candidata todavía no ha dejado en claro cuál es su posición.

Cualesquiera puedan ser sus políticas, es probable que Fernández continúe viajando por el exterior para vender su imagen de dirigente dinámica. Y eso tal vez podría representar uno de los mayores cambios en comparación con el estilo ultra involucrado de su esposo Néstor: un gabinete con ministros que tengan una real autonomía? "Si no delega, no podrá viajar mucho," señaló un alto diplomático occidental.

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