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10 de abril 2007 - 00:00

Fue masivo ayer el breve paro

Se cumplió ayer el primer paro docente con apoyo de la CGT en la gestión Kirchner. No hubo clases prácticamente en todo el país. Por otra parte, durante la hora prometida de adhesión de otros sectores a la medida de los maestros, tampoco funcionaron servicios como el transporte de pasajeros, un factor clave en todo acto de protesta. El alcance fue limitado en los bancos, donde pese a que sólo durante una hora la actividad se iba a suspender, ello casi no se sintió. Así, el rebote del salariazo que se pensaba beneficiaría al candidato porteño Daniel Filmus gatilló reclamos en las provincias y la violencia costó una vida en Neuquén. Hubo fuerte presencia en una marcha de esa provincia, pero en la Ciudad de Buenos Aires no superaron los 7 mil militantes, los que protestaron contra Se cumplió ayer el primer paro docente con apoyo de la CGT en la gestión Kirchner. No hubo clases prácticamente en todo el país. Por otra parte, durante la hora prometida de adhesión de otros sectores a la medida de los maestros, tampoco funcionaron servicios como el transporte de pasajeros, un factor clave en todo acto de protesta. El alcance fue limitado en los bancos, donde pese a que sólo duran-Néstor Kirchner y Jorge Sobisch. En Santa Cruz, hubo la misma cantidad, también con críticas al Presidente. Alentador que no hubiera violencia, pese a la exhibición de quebrachos enmascarados y con palos en Plaza de Mayo. La situación igualmente está lejos de tener solución y menos en provincias en las que aún no dieron comienzo las clases.

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El titular de CTERA, Hugo Yasky, aliado del gobierno nacional, encabezó ayer el acto en rechazo a la muerte del docente neuquino (arriba). Entre los manifestantes no faltaron encapuchados con palos y piedras, aunque finalmente no se produjeron incidentes (abajo).
No sólo Jorge Sobisch fue el blanco de la movilización porteña que ayer unió a la CTA y a la CGT durante el primer paro nacional del gobierno de Néstor Kirchner. El Presidente también fue señalado como un responsable directo de la represión de las protestas sociales en el país.

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«También hay autoritarismo cuando hay gendarmería en las escuelas de Santa Cruz», bramó el cacique docente y jefe de la CTA, Hugo Yasky en la calle Presidente Perón al 600, frente a la Casa de Neuquén en Buenos Aires ante unas siete mil personas, muchas de ellas vistiendo guardapolvos blancos y acompañadas por sus hijos. Los piqueteros duros esperaban agazapados cerca de Diagonal Norte.

Cercano al kirchnerismo, Yasky aceptó el pedido de Aníbal Fernández de no realizar la concentración frente a la Casa Rosada. Sin embargo, el sindicalista titular de CTERA se mostró tan crítico con Kirchner como con Sobisch. «La central de trabajadores reivindica con orgullo su autonomía de clase. No le vamos a salvar las papas a ninguno de los que gobiernan, sea el gobierno nacional o el provincial (de Neuquén)», advirtió el gremialista. A su lado aplaudía Claudio Lozano, también de la CTA pero opositor al oficialismo. Otro integrante de esa central, el diputado gremialista Edgardo Depetri del Frente para la Victoria, se hacía el distraído en el palco.

Yasky acusó también al gobierno de querer montar «un festival electoral» con el conflicto docente y una vez terminado el acto reclamó un pronunciamiento público de Kirchner sobre el tema. Junto a Víctor De Gennaro, a quien desplazó en la conducción de la CTA, exigió también la renuncia y el procesamiento de Sobisch.

Abundaron las banderas de la CTA, de CTERA, SUTE y SUTEBA, que se mezclaban entre los guardapolvos blancos con la inscripción «Nunca más». A la hora de leer el documento consensuado entre diversas organizaciones de izquierda y de derechos humanos, Nora Cortiñas (Madres de Plaza de Mayo) exigió la aparición con vida de Julio López. Otro dardo para Kirchner, quien intenta eludir los reclamos por los derechos humanos del presente e intenta eternizar la discusión en los 70.

  • Responsabilidades

    «El límite es la vida. El gobierno de Neuquén asume la represión pero no sus consecuencias. Al igual que la dictadura delega las responsabilidades en subordinados que cree fuera de su control», dijo Cortiñas. Fue esa la primera politización de la protesta social del día, que luego continuaría con el discurso de Kirchner en la Casa Rosada -ver vinculada-. La madre de Plaza de Mayo también esbozó una crítica contra el oficialismo al reclamar una más justa redistribución de la riqueza en base al superávit fiscal.

    Bajo la consigna «Las tizas no se manchan con sangre», docentes de toda la provincia, miembros de la CTERA, CTA, ATE, FEB, SADOP, UDA, CEA, Abuelas de Plaza de Mayo, CELS, HIJOS, Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos, Asociación Argentina de Actores, Suteba y APA, estas agrupaciones relacionaron la muerte del maestro de química con la cercanía de las elecciones generales, y advirtieron que «si así buscaban condicionar la libre discusión salarial, el camino está errado».

    «Ya tenemos al matador», señalaron en el documento en relación con el sargento primero Darío Poblete, acusado de disparar la granada de gas lacrimógeno contra Fuentealba, pero advirtieron que «hay que profundizar la lucha para condenar al otro asesino», en alusión a Sobisch.

    Para cerrar el acto, los miles de participantes cantaron el Himno Nacional con las manos en alto y, a modo de homenaje, efectuaron un extenso aplauso en memoria del maestro muerto.

    «Hoy somos todos Carlos Fuentealba», «No más muertes» y «Basta de injusticia», fueron las consignas que acompañaron la jornada.

    Cuando culminó ese acto, un grupo importante de piqueteros duros del Polo Obrero de Néstor Pitrola; la Corriente Clasista y Combativa de Juan Carlos Alderete; y Quebracho, del preso Fernando Esteche, se dirigieron a Plaza de Mayo donde giraron hasta desconcentrarse.
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