El director Nacional de Inteligencia Estratégica Militar, Carlos Aguilar, rompió el silencio luego de que su nombre surgiera en una lista desclasificada de agentes de inteligencia, civiles y militares, que actuaron en los años de la Dictadura.
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A través de un comunicado, el Ministerio de Defensa transmitió declaraciones de Aguilar, en relación a la información vertida por el diputado radical Julio Cesar Martínez, presidente de la Comisión de Defensa de la Cámara de Diputados.
Aguilar salió al cruce de los dichos de Martínez, a quien acusó de discriminación, y dijo que espera que "presente las pruebas que fundamentaron las tales acusaciones, en cualquiera de los diferentes mecanismos institucionales que existen, además de haberlos presentados en primera instancia ante los medios gráficos".
En tanto, Aguilar notificó que su currículum vitae y fotografía "se encuentran disponibles desde el año 2005 en la página web del Ministerio de Defensa al alcance de todos los ciudadanos, denunciantes y organismos de derechos humanos, mucho antes de la mencionada desclasificación del año 2010".
El funcionario también destacó que desde su lugar como director Nacional de Inteligencia Estratégica Militar, contribuyó en diversos aspectos para limpiar la imagen de las Fuerzas Armadas y despegarla de los hechos protagonizados por los grupos de tareas que operaron entre 1976 y 1983.
Martínez impulsó un pedido de informes a la ministra de Defensa, Nilda Garré, para que aclare las funciones que desempeñó el espía Aguilar durante el gobierno de facto y brinde detalles de su actividad en esos años.
El cargo de director nacional de Inteligencia Estratégica tiene relevancia, es uno de los tres pilares del Sistema de Inteligencia Nacional previstos en la Ley Nº 25.520 que integran, además, la Secretaría de Inteligencia (ex SIDE) y la Dirección Nacional de Inteligencia Criminal.
El nombre Carlos Aníbal Aguilar está incluido en la nómina que firmó el titular de la Fuerza Aérea, brigadier general Normando Costantino, y giró al despacho de la jefa castrense. Él mismo confirmó que se desempeñó en tareas administrativas, como dactilógrafo, durante la Dictadura, cuando tenía 20 años.
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