El silencio del gobierno frente al campo tuvo ayer distintos matices en el Congreso. Se sabe que en la Cámara de Diputados el kirchnerismo trabaja en una serie de proyectos para intentar calmar a los productores, ya que no tienen ni el poder ni las herramientas para solucionar la cuestión de fondo. Pero el pánico de muchos legisladores a sufrir en sus provincias las consecuencias de la crisis del campo ya activó algunas acciones.
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Aunque con menor celeridad que la exigida por la oposición, la Comisión de Agricultura de Diputados emitió el dictamen del proyecto de «emergencia agropecuaria», que incluye la asignación de una partida por $ 150 millones para los pequeños productores.
De esta forma, la iniciativa quedó en condiciones de ser tratada en el recinto, aunque aún no se tiene una fecha de análisis. El objetivo de la medida es que la Secretaría de Agricultura declare la emergencia agropecuaria, de forma tal que pueda impulsar distintos proyectos que permitan recomponer la situación de los pequeños productores rurales.
La emergencia agropecuaria suele lanzarse cuando una inclemencia climática azota una zona del país, afectando la producción. Pero también contempla aquellas situaciones que podrían perjudicar la actividad rural de los pequeños productores.
La Comisión de Agricultura le dio curso ayer a este proyecto oficialista. Se busca con esto responder a las exigencias de los ruralistas que pretenden que se diferencie económicamente a los pequeños de los grandes productores, a fin de darles incentivos para no abandonar la ganadería, la producción de leche ni la siembra de maíz y trigo en manos del boom sojero. Pero hoy no parece ya que una medida como ésa alcance para aplacar la bronca.
Básicamente, el proyecto contempla un fondo de $ 150 millones para ser utilizado en la construcción de instalaciones y equipamientos que minimicen los riesgos de los productores agropecuarios. Más que nada, una declaración de buena voluntad.
Además, el dinero se podrá utilizar para líneas de créditos a tasas bajas o subsidiadas hasta 50%, a fin de que se financien gastos de inversión y capital de trabajo.
Desde la oposición no se criticó el proyecto, pero sí la decisión política del kirchnerismo de tratarlo efectivamente, más allá de la señal que se quiere dar al campo.
«Los tiempos de la comisión los está fijando el gobierno, que no resuelve el problema agrario, ni deja que otros lo hagan -dijo Eduardo Macaluse, del ARI Autónomo-. La Ley de Emergencia Agropecuaria es un tema que hay que tratar rápido, pero no resuelve el problema el problema del campo. La Comisión de Agricultura y Ganadería debe citar a las entidades del campo para debatir las posibles soluciones. Hay que repasar proyectos de los distintos bloques que pueden ayudar a descomprimir el conflicto.»
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