La realidad empecinada puede más que los ingenios políticos por estas costas, cuando la crisis con el Uruguay por la instalación de las papeleras contaminantes en Fray Bentos parece volver a cero. Desde ayer está cortado el tránsito por Entre Ríos hacia ese país porque hoy el Banco Mundial se dispone a anunciar que financiará la planta de la finlandesa Botnia. No han servido juicios en La Haya, arbitrajes en el Mercosur ni facilitaciones reales. La porfía amenaza con perjudicar la industria turística de las dos márgenes del río Uruguay en el verano, que está ya tan cerca.
Los ambientalistas
reinstalaron
ayer el
campamento
sobre la Ruta
136, a la altura
de Arroyo
Verde, donde
piensan
permanecer
por tiempo
indeterminado.
Con la reposición del bloqueo total y por tiempo indeterminado sobre la Ruta 136, la relación entre la Argentina y Uruguay volvió a tensarse y abrió signos de interrogación sobre la negociación encarada por el rey Juan Carlos de España, en el conflicto por la instalación de la papelera contaminante en Fray Bentos. Mientras tanto, se descuenta para hoy la aprobación del Banco Mundial de un crédito para la empresa Botnia que completará la inversión prevista por la finlandesa para radicarse y comenzar a producir celulosa.
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La medida de fuerza de los ambientalistas arrancó ayer puntualmente a las 14, en la zona de Arroyo Verde, cuando un camión con acoplado fue colocado en la boca del Puente Internacional General San Martín, que cruza el río Uruguay y une la ciudad entrerriana de Gualeguaychú con la costa oriental. De esta manera quedan como opciones de cruce terrestre hacia el país vecino los puentes de Colón-Paysandú y Concordia-Salto. El último corte de ruta se había realizado hace 15 días, cuando los asambleístas levantaron un muro de ladrillos sobre la vía para manifestar su rechazo al proyecto en la vecina orilla.
En simultáneo, el gobierno de Tabaré Vázquez envió ayer una carta a las autoridades argentinas para « recordarles» que los bloqueos de los pasos fronterizos violan los estatutos y dictámenes del Mercosur. La nota, cursada a través del embajador argentino en Uruguay, Hernán Patiño Mayer, advierte acerca de la violación no sólo del Tratado de Asunción, sino también del dictamen emitido por el Tribunal de Controversias del Mercosur.
Préstamo
Con todo, se espera para hoy la aprobación del directorio del Banco Mundial de un préstamo por u$s 170 millones para la empresa Botnia, que permitirá que la finlandesa complete las obras de su pastera en Fray Bentos. A esta altura y pese a las gestiones realizadas días atrás en Washington por enviados del gobierno de Néstor Kirchner, el otorgamiento del préstamo es ya un hecho, según anticipaban ayer técnicos que asesoran al directorio del BM.
De esta manera el conflicto por la instalación de la pastera frente a Gualeguaychú ingresa en una etapa de profunda desolación, en virtud de que ni la intervención del monarca español ni la estrategia judicial argentina pudieron evitar la radicación de esta planta, resistida por los habitantes de Gualeguaychú, y de Colón aunque en menor medida.
Dirigentes de la Asamblea sostuvieron que «el Banco Mundial presentó informes falsos, donde afirma que fuimos consultados y que tienen el aval de la comunidad».
Votación
Además de volver al sistema de protestas que realizaron durante buena parte del verano pasado, los ambientalistas pedirán acciones más duras del gobierno frente a su par uruguayo.
«No nos queda más remedio que hacer el corte y pedir que retiren los embajadores», subrayó el ambientalista Pedro Pavón, tras lo cual precisó que este reclamo sería votado hoy durante una asamblea que se llevará a cabo en el piquete de la Ruta 136.
«Uruguay se ha reído de todos nosotros dándole a Botnia todas las condiciones para instalar la fábrica», sostuvo el asambleísta.
La respuesta a las consideracionesde los asambleístas llegó desde la costa oriental a través del ministro de Medio Ambiente de Uruguay, Mariano Arana, que manifestó su «sorpresa» ante la decisión de los vecinos de retomar los cortes.
«Estas noticias me sorprenden, sobre todo después de que todos los informes técnicos y científicos solicitados por las autoridades argentinas están en la misma línea de entender que la supuesta catástrofe ambiental anunciada carece absolutamente de todo sustento técnico y científico», sostuvo Arana.
«Es la lucha contra la instalación de empresas que han demostrado que van a aplicar las técnicas más adelantadas en el mundo actual. Uno trata de hacer lo posible para mantener la serenidad y la racionalidad, pero estamos ante la presencia de una actitud absolutamente irreductible. La verdad que me sorprende y, personalmente, no la comprendo», advirtió.
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