Quienes en la trasnoche del domingo se nutrieron con el programa de Mariano Grondona tuvieron la oportunidad de escuchar un editorial del conductor relacionado con la misa de ayer en el Socorro. En principio, debido a que Grondona -al tomar causa por la vida- se detuvo en invitar a la audiencia a concurrir a la misa de la víspera, hecho infrecuente en él mismo. Lo hizo, según explicó, para no dejar de olvidar un episodio indiscriminado, violento y cruel como la bomba en 1976 en el comedor de la Policía Federal -para que la memoria de los argentinos sea completa, no como pretende Néstor Kirchner, sólo una parte-, estallido que quizá merezca (como se plantea también para el atentado a la AMIA y a la Embajada de Israel) el calificativo de lesa humanidad.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Si sorprendía el tono adusto y la convicción de Grondona en exponer su editorial, más interesante resultó al aludir al ejecutor del atentado, un policía desleal de apellido Salgado (luego en la lista de desaparecidos) que puso la bomba y, sobre todo, se dedicó a cuestionar a otro personaje: el periodista y novelista Rodolfo Walsh. Según contó Grondona, Walsh -una especie de mito para una parte de la cofradía Montoneros- le habría dado el instrumento letal al terrorista y fue su mentor e inspirador intelectual para el crimen. Con lo cual, también avanzó sobre el rol de los intelectuales y su extraña capacidad para ordenar asesinatos.
Esa observación sobre Walsh, no demasiado conocida -aunque siempre se lo mencionó como jefe de inteligencia sobre otros atentados, por ejemplo José Ignacio Rucci- supuso un acto de valentía superior: nadie ignora que el mayor reverente de Walsh en el país es Horacio Verbitsky, de indudable influencia sobre el gobierno, y quien más ha trabajado por la memoria del escritor como un santo al cual los militares asesinaron casi sin razón porque escribía contra el Proceso. En rigor, Verbitsky aprendió comunicación de Walsh en la CGT de los Argentinos -por lo menos- y también compartieron militancia armada en Montoneros. No hubo necesidad de menciones, muchos entendieron las reflexiones y cargos de Grondona, quien no se sonrojó en atacar a quien fue el maestro de alguien que se hizo famoso en su programa, al cual le dio importante espacio cuando estaba en la oposición, y quien no suele aparecer más desde que se entronizó la administración Kirchner.
Dejá tu comentario