Néstor Kirchner se encontrará hoy con George W. Bush. No habrá «nocaut», claro, porque tampoco habrá combate. Cuando se produzca el encuentro, el presidente de los Estados Unidos ya tendrá resueltas sus principales preocupaciones con los presidentes de los dos países más grandes del subcontinente: Vicente Fox, de México; y Luiz Inácio Lula Da Silva, de Brasil. La charla de hoy, entonces, tendrá poca tensión. Le hablarán a Kirchner de la necesidad de cooperar en Bolivia, le agradecerán el apoyo brindado a la política comercial respecto del ALCA y le reclamarán, como casi todo el mundo, que inicie una conversación seria respecto de la deuda que la Argentina «defaulteó».
Kirchner dialoga con Ramón Puerta delante del presidente chileno, Ricardo Lagos. Fue ayer en Monterrey, donde también almorzó con el mexicano Vicente Fox.
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El encuentro de Bush con el presidente de México se produjo ayer y, al finalizar, Fox se dirigió a almorzar con Kirchner, quien se hizo acompañar por Rafael Bielsa, Roberto Lavagna y el senador Ramón Puerta. Durante ese almuerzo se analizaron los temas de la agenda que se tratará hoy, cuando se encuentren el mandatario argentino y el norteamericano. Anoche, mientras se cerraba la edición de este diario, Bush permanecía reunido con Lula Da Silva.
La conversación de Fox con Kirchner sirvió para que el argentino ratifique lo que ya le había adelantado Bielsa. Es decir, que en el encuentro con Bush habrá dos cuestiones centrales desde el punto de vista de las relaciones internacionales del hemisferio: la situación de Bolivia y el cumplimiento del cronograma del ALCA. En la conversación con Bush aparecerá otro asunto, seguramente, ajeno a los demás participantes de la cumbre de la OEA: el de la deuda.
En relación con Bolivia, Bush llevó a Monterrey una propuesta que ya fue aceptada ayer por Fox y Lula Da Silva. Se trata de la formación de un «Grupo de Amigos de Bolivia» integrado por México, Brasil, Chile y la Argentina. La creación de este cuarteto obedece a una preocupación principal de Washington: que la relación con Bolivia la manejen gobernantes latinoamericanos, de tal manera que la aparición de los Estados Unidos no termine siendo un factor adicional de excitación para el movimiento cocalero.
El presidente de los Estados Unidos convocó -y se lo está exponiendo a cada uno de sus interlocutores de modo individual- a una cumbre que se realizará el viernes en Washington. Por el gobierno de los Estados Unidos estará allí John Taylor, el número 2 del Tesoro y encargado de las relaciones internacionales de esa oficina.
A propósito de la participación del Tesoro en el problema, Fox comentó que él está dispuesto a sostener al presidente boliviano Carlos Mesa aportando dinero. No es lo único que pretende Mesa, quien llegó a la cumbre mexicana con otra ambición: que se discuta la salida al mar para su país, que protagonizó una guerra en 1879 contra Chile y Perú para conseguir esa franja de tierra.
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