Ibarra toma clases de segunda vuelta

Política

Aníbal Ibarra durmió sólo tres horas desde la madrugada del lunes y arrancó temprano en la jefatura de gobierno porteño, tras los resultados que esperó y digirió en el hotel Hilton de Puerto Madero.

Sobre tres cuestiones se resolvía ayer la nueva estrategia proselitista del jefe porteño quien aspira a ser reelecto: capturar los votos que computaron Luis Zamora -segunda fuerza en la Legislatura que viene- y Patricia Bullrich. La tercera era que esa caza debe contar, como sabueso, con Elisa Carrió. Ibarra se mostró «satisfecho» ayer ante las cámaras de TV.

«Nos tendremos que hacer cargo de no haber llegado a los sectores más bajos. Y por eso trabajaremos estas tres semanas para llegar a ellos»
, se conformó Ibarra, tardíamente quizá.

«La gente votará por el futuro»
porque esa posición se expresó en las elecciones de ayer no sólo con el voto hacia su candidatura «sino también a la postulación de Zamora y de Bullrich», comenzó por la mañana su segunda campaña Ibarra.

Al menos el frentista computaba dos errores de esa noche y la falta de una estrategia contundente que le ayude a vencer a Mauricio Macri en la segunda ronda electoral del 14 de setiembre. Sobre esas cuestiones, en su despacho, conversó con Luiz Favre, novio de su amiga Marta Suplicy, intendente de San Pablo y además conocedor de campañas políticas.

• Atractivo

Favre, quien compartió un asado el sábado a la noche en casa de Ibarra y lo acompañó el domingo en el Hilton, donde el ibarrismo armó la espera del escrutinio, es además de argentino y naturalizado francés, hermano de Jorge Altamira, quien ayer perdió la banca que ocupaba en la Legislatura porteña. Esa curiosidad familiar no era, claro, parte de la atención de Ibarra en sus consultas. Lo atrae más que Favre asesoró en sus inicios a Lula, como militante de PT y luego a Suplicy, con quien se casará en un mes.

Los errores del domingo se computaban primero con la aparición del jefe de campaña
Carlos Campolongo minutos después de su par de Macri, Juan Pablo Schiavi anunciando el triunfo por 4 puntos. El otro fue irreversible: abatido, Ibarra aceptó su derrota. A partir de entonces Macri comenzó a difundir cómo gobernará la Capital Federal.

En la estrategia brasileña hay un puntal que podría capturar para
Ibarra los votos de la centroizquierda y de la izquierda o más específicamente los que estacionaron en la boleta de Luis Zamora sin tanta convicción sobre ese candidato, pero con la certeza de la no adhesión al resto. Ese sostén al que recurrirá Ibarra a partir de hoy es Carrió, perdedora en el reparto del armado de lista y luego más en los resultados, pero decidida al parecer a encarar como propia la nueva campaña.

Es más, piensan que
Carrió debería aceptar un cargo si ganara el jefe de gobierno y debería anunciarlo ya mismo. La diputada del ARI pidió así a los suyos «encolumnarse y trabajar para el triunfo de Ibarra en la segunda vuelta para evitar que la derecha se apropie de la ciudad».

La estrategia de esa comunicación que utilizó hasta ahora
Ibarra para salir derrotado, pero con menos de cuatro puntos, se reduce a un grupo reducido: la hermana Vilma Ibarra y el jefe de gabinete porteño Raúl Fernández. Los consideran las figuras políticas y también impenetrables. Con algo de influencia y mejor entrenamiento en la materia pivotea Jorge Telerman, mientras que Campolongo oficia de asesor y una suerte de organizador de esas luces, tarea que también recae en Daniel Rosso, el subsecretario de Comunicación del gobierno porteño, cuya misión principal es mantenerse informado.

Los consejos de
Favre, en cambio, como una bocanada de experiencia eran seguidos con atención, ya que la compañía del brasileño durará horas más.

En otro lugar, en las oficinas de Diagonal Norte y Florida, donde reside el centro de reuniones de campaña, el ibarrismo afrontaba la desazón de su tropa, por varias razones que esmerilaron a propios y aliados.

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