Néstor Kirchner hizo ayer una aparición en el Salón Blanco
para defender su política de no reprimir manifestaciones. Dijo
que el maestro neuquino Carlos Fuentealba fue «fusilado»
por la Policía. Trató de despegar a Daniel Filmus de la crisis
con gremios docentes.
Reapareció ayer Néstor Kirchner, quien intentó presentar su reclusión en El Calafate como un gesto de federalismo. La novedad no fueron ni sus previsibles, y ya repetitivas críticas a la prensa y a los anónimos «intereses», sino su politización de la protesta social. «El estaba haciendo lo que correspondía, y por pensar de una determinada forma fue fusilado, y eso no puede pasar en la Argentina», fue la frase con la que el Presidente describió el crimen del maestro Carlos Fuentealba en Neuquén.
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Kirchner apeló nuevamente a su memoria selectiva y sólo recordó la muerte de los piqueteros Maximiliano Kosteki y Darío Santillán durante el interregno de Eduardo Duhalde.
Pero se olvidó de mencionar el fatal linchamiento del policía santacruceño Jorge Sayago. Sin nombrar a Jorge Sobisch, el jefe de Estado denunció que ciertos intereses y medios de comunicación que no piensan como él están tratando de reeditar la Doctrina de la Seguridad Nacional («bis», ironizó), marco teórico proveniente de Estados Unidos que sirvió a las dictaduras latinoamericanas durante la Guerra Fría para combatir a los grupos insurgentes. Con gesto adusto, Kirchner encabezó un acto en la Casa Rosada donde dijo que «acá lo grave es que algunos están construyendo la Doctrina de la Seguridad Nacional bis. Pero siempre hay una verdad relativa en cada tema. Y ahora se vive la tensión del crecimiento pero antes se vivía la tensión de la exclusión».
Al setentizar hasta las marchas de docentes que reclaman un aumento salarial dispuesto por su gestión, el Presidente volvió a defender la cultura del piquete masivo frente al rechazo de Sobisch -y de su socio político Mauricio Macri- de esta modalidad de protesta. «Decían que yo era muy permisivo, que no aplicaba la ley o la autoridad. Siempre voy a apelar a la convivencia, aunque me critiquen, que la gente se pueda expresar plenamente, con más o menos fundamento, eso es la democracia», arengó Kirchner durante un acto de entrega de viviendas a la provincia de Tucumán, ante la atenta mirada del gobernador José Alperovich.
Sin hacer alusión a su, hasta ahora, inexplicable ausencia en el 25 aniversario de la Guerra de Malvinas, Kirchner salió al rescate de Daniel Filmus y desligó al candidato porteño y ministro de Educación de los incidentes ocurridos en Neuquén.
Aprovechó también el Presidente para poner un freno a los ímpetus salariales de muchos gremios al afirmar que es « legítimo que todos quieran ganar más», pero aclaró que hay «un límite en función del avance del país».
El gobierno considera que esa frontera se ubica este año en un incremento de 15 por ciento en las remuneraciones, que son negociadas en las reuniones paritarias que se desarrollan en el Ministerio de Trabajo.
La polémica continuará hoy cuando el presidente de la Cámara de Diputados, Alberto Balestrini, reciba a Hugo Yasky y otros miembros de la conducción nacional de la CTA y de CTERA para analizar la situación en la provincia de Neuquén.
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