Mauricio Macri acelera el proyecto de una Policía propia para la Ciudad.Ayer se reunió con Thomas Fuentes, el segundo responsable del FBI en Estados Unidos.
Mauricio Macri se detuvo ayer en una preparatoria sobre lo que piensa hablar hoy con el jefe de Gabinete nacional, Alberto Fernández. Se reunió con ministros y legisladores para que le expliquen cómo será la Policía porteña, un tema que ya irrita a su invitado, que espera concurra hoy a almorzar. Al punto que Fernández, no sólo salió por los micrófonos radiales a insistir con que no habrá traspaso, sino que hasta pensó en cancelar la cita (tendría excusa, a media mañana empieza el congreso del PJ nacional).
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Es que el jefe de Gobierno porteño quiere que el kirchnerismo entienda que en definitiva «es un disparate» que la Ciudad tenga dos policías -la propia y la Federal-. El macrismo está seguro de que «es un cuento» que no se puede transferir la partida, ya que «la Ciudad colabora con el 25% de la masa de coparticipación y nos dan el 1,4%».
Macri ha iniciado una cruzadaen la que parece quedar embretado. Reclamó a todos los vientos la transferencia de la Policía Federal para la Ciudad de Buenos Aires como único mecanismo para dotar a los vecinos de la seguridad que había prometido en campaña.
Consiguió más que sus antecesores: que el Congreso derogara el artículo de la ley que impedía que la Capital Federal cuente con sus propios agentes. Ahora le queda machacar que sin traspaso no podrá dar seguridad y eso no es lo que busca el gobierno nacional de la estampa sobre su relación con Macri. Al revés, quiere aparecer Cristina de Kirchner colaborando con su opositor, en obras y subtes.
Es más, Macri comenzó el diseño de la Policía porteña, pero no la tendría antes de cumplir su mandato.
«Quiero más precisiones la semana que viene», le pidió ayer al ministro de Seguridad y Justicia, Guillermo Montenegro, a quien sometió a una tenida que pareció un examen.
El funcionario le explicó a Macri, Horacio Rodríguez Larreta, Gabriela Michetti, Eugenio Burzaco, Cristian Ritondo y Martín Borrelli su proyecto aún no concluido.
Entrecruzó diferencias con el legislador Ritondo, quien ya tiene presentado su propio proyecto en la Legislatura, pero no es considerado «el oficial».
Montenegro tiene pensado el primer paso para la creación de una fuerza de seguridad en la Ciudad, como la apertura de una academia donde ingresen los aspirantes y permanezcan internados durante un año para adiestrarse. Deberán tener más de 18 años y estudios secundarios completos. Los preparativos para esa instancia necesitan primero que la Legislatura apruebe el proyecto y que, antes de eso, lo presente. Recién entonces se podría comenzar a organizar esa academia.
Al menos para Ritondo, toda la puesta en funcionamiento de una policía local demandaría más de cinco años.
A diferencia de lo que propusoel legislador, Montenegro no está de acuerdo con que la designacióndel jefe policial sea determinada por los legisladores sobre la base de una terna y que además los antecedentes del futuro funcionario los examine la Comisión de Etica de la Legislatura porteña. En cambio, quiere que Macri defina quién se hará cargo, también sobre la base de propuestas previas.
El ministro planteó, además, que la administración del cuerpo policial esté en manos de civiles, casi como un Ministerio de Interior que decida sobre los gastos.
Macri lo que ha pedido es que consideren «que un comisario tiene que ganar lo mismo que un juez», decisión que piensa generará expectativas y hasta podría provocar que los mismos federales pidan el pase que hoy resisten.
A todo esto, no está definido cómo funcionarán las comisarías y cuándo y cómo la Federal dejará de custodiar la Capital Federal. Ese es un tema que también fue ayer parte de la discusión, cuando Burzaco consideró que los agentes locales sólo debían cumplir el control en materia contravencional, no de delitos penales. Pero Macri está embarcado en una policía que abarque toda la seguridad y vaya reemplazando, con unos 12 mil agentes, a la Federal que se desempeña en el distrito.
El jefe de Gobierno tiene pensado transmitirle esta información hoy a Fernández, cuando lo espere para sentarse a la mesa e intente nuevamente hacer el reclamo de la transferencia.Se irritará el funcionariode Cristina de Kirchner y le repetirá que no hay manera de convencer a las provincias para que acepten el pase con la partida de dinero necesaria para sustentarlo.
Fernández aseguró ayer que Macri debe respetar «las reglas del país federal que vivimos» y que «si las provincias están de acuerdo», la nación no tiene problema en el traspaso.
«Se lo explicamos muchas veces a Macri, pero Macri o no lo entiende y no lo quiere aceptar, o tiene otra posición, no lo sé», se quejó el jefe de ministros.
«No creo -mortificó Fernández- que la Ciudad esté pidiendo que la Policía la maneje Macri, sino que está pidiendo que la seguridad esté mejor y con ello se refiere a una multiplicidad de cosas.»
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