Néstor Kirchner, junto a Felipe Solá y Julio Pereyra, intendente de Florencio Varela y titular de la FAM, a través de la cual se crearán «ligas de alcaldes» en todas las provincias.
«No es una maniobra contra los gobernadores», repite el intendente Julio Pereyra sin lograr, todavía, desactivar las alarmas que se encendieron en las gobernaciones cuando, por mandato de Néstor Kirchner, comenzó el armado de foros de intendentes provincia por provincia.
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Pereyra, alcalde de Florencio Varela y presidente de la Federación Argentina de Municipios (FAM), pondrá en marcha el primero de esos experimentos el 19 de julio, cuando todos los alcaldes cordobeses -del PJ, la UCR y el vecinalista- se integren en una liga local.
Ese será el primer alumbramiento de una serie que luego, en el mediano plazo, esperan repetir en Santa Fe, Buenos Aires, Salta y Tucumán. Es al menos la agenda que diseñó Pereyra -dirigente de acceso directo a Kirchner-, previa consulta con el presidente.
Sondeó, además, a los gobernadores. En Córdoba, por caso, José Manuel de la Sota empujó la conformación del núcleo de intendentes. En otras provincias -habría que observar, por caso, a una litoraleña-, el mandatario no está del todo cómodo con una jugada de ese tenor.
Hay visiones diferentes. El radical cercano a la Casa Rosada Gerardo Zamora, de Santiago del Estero, que compartió con Pereyra la última visita presidencial a España, también allanó el trámite para que peronistas, radicales e independientes se unan en un bloque.
Con Buenos Aires el proceso fue más delicado. Fue necesaria más de una consulta para vencer la resistencia de Felipe Solá, que temía -quizá con razón- que una liga de intendentes donde confluyan los 134 alcaldes de la provincia podría convertirse en un polo paralelo.
Para fin de año, las ligas deberían estar activas en más de la mitad de las provincias. Es el plan de la FAM, donde conviven Pereyra, Daniel Peretti (UCR-Porteña-Córdoba), el sobischista José Luis Massone (El Chocón-Neuquén) y Osvaldo Bottero (PJ-Oncativo-Córdoba).
«El objetivo es fortalecer el municipalismo y darle una vía institucional» es el libreto que recita Pereyra. No logra con eso que varios gobernadores -tanto del PJ como de la UCR- lo interpreten como un proceso sin riesgos para sus dominios territoriales.
Paraguas político
¿Cuál es el temor? Que, por ejemplo, el foro sirva como plataforma electoral y de exposición a un intendente enfrentado con el gobernador. En el verticalismo provincial, cualquier surgimiento huele a desafío.
Algo es cierto: vía los foros, los intendentes podrían tener un paraguas político ajeno a los gobernadores, que se traduciría en nexos puros con la Casa Rosada por medio de la FAM. Sería, en rigor, formalizar la tarea que hacen ahora Julio De Vido y José López.
La precaución de Pereyra al detenerse a aclararles a los mandatarios que las «ligas de alcaldes» no implican un avance sobre las jefaturas provinciales, explica el temor de las provincias: Kirchner no sólo seduce gobernadores; ahora también intendentes.
En rigor, luego de capturar uno por uno a mandatarios díscolos del PJ -sólo los Rodríguez Saá se resisten en público, aunque no rompen el diálogo en privado-, el patagónico enfocó hacia los gobernadores del radicalismo, botín que cree que tiene al alcance de la mano.
De hecho, días atrás, Zamora (Santiago del Estero), Julio Cobos (Mendoza), Arturo Colombi (Corrientes), Miguel Saiz (Río Negro) y Eduardo Brizuela del Moral (Catamarca) pactaron con Kirchner una agenda de trabajo, eufemismo que debe interpretarse como un acuerdo político.
Ambos procedimientos no están desvinculados. Los radicales -y algún peronistaadvirtieron que el desembarco kirchnerista en sus provincias avanzaría de su mano y, ante la negativa a confluir hacia Kirchner, le «coparían» las bases. Es decir: los municipios.
Advertencia
Fue, por ejemplo, el planteo que Arturo Colombi les hizo a sus pares radicales en el verano, cuando sugería avanzar rápido hacia un entendimiento con el gobierno. «O lo hacemos nosotros o se llevan uno por uno a los intendentes», advirtió, preocupado, el gobernador.
El tiempo le dio la razón. Aunque están en proceso de acercamiento institucional con el gobierno, Kirchner igual habilitó el armado de las ligas de intendentes. Puso, igual, como condición que no funcionen como usinas de complot contra los gobernadores.
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