Institucionalmente, no fue un discurso correcto para un primer mandatario porque condiciona al Parlamento. Al operar contra un tercer poder del Estado, tendría el Ejecutivo asegurado el juzgamiento o sería una audacia. Se cree que si el Congreso se niega habrá plebiscito, algo que agradaría al presidente para reforzar su poder en las urnas como no pudo hacerlo en ballottage con Menem. Hay una creciente aprensión institucional en el país pese a que todo nuevo Presidente quiere una Corte adicta y Kirchner no es novedoso. Preocupan más los nombres que podrían llegar a la Corte que defender su composición actual. Internacionalmente, este conflicto trae descrédito sobre la vigencia de un real estado de derecho en la Argentina.
Dejá tu comentario