A pesar de que anoche, por un rato, circuló la versión -una vez más en el lenguaje encriptado de los pingüinos-sobre que este mediodía el Presidente podría viajar hacia la Capital Federal, Néstor Kirchner recién regresaría a Olivos a principios de la semana próxima. Debe estar encantado de que el público levante apuestas sobre dónde está.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
En medio del mutismo oficial en torno a su ausencia en el acto del 2 de abril por los 25 años del desembarco en Malvinas, que sólo y escuetamente rompió el canciller Jorge Taiana, Kirchner estiró ayer su descanso en El Calafate, que ampliaría hasta después de Pascuas.
Enclaustrado con su esposa Cristina Fernández en la residencia familiar en la villa turística, Kirchner dejó esparcir las críticas y los reproches por su decisión de no encabezar, por temor a una protesta docente, la ceremonia del 2 de abril en Ushuaia.
Es más: recién ayer, luego de versiones cruzadas, Taiana formalizó un argumento sobre el faltazo del Presidente. «Por cuestiones personales», dijo, sin más precisiones, el canciller. ¿Qué tipo de cuestiones? Malvinas es para muchos también una cuestión personal. En una Casa Rosada semivacía ayer no había respuestas.
Salud
Frente a esos silencios se especuló, otra vez, con el factor salud. Pero un dirigente que ayer mantuvo contacto con la casona de los Kirchner en El Calafate descartó, de plano, esa sospecha. Y repitió, como otros voceros, el argumento del «descanso presidencial».
La acuosa explicación de «razones personales» en el planeta Kirchner puede traducirse como terror pánico a una protesta televisada a todo el país. Por las dudas, «Canal 7», «la televisión pública», según su eslogan, se limitó a flashes del discurso de Daniel Scioli. Tuvo una fortuna: salvo Roberto Lavagna y el jefe del radicalismo Gerardo Morales, el resto de la oposición no reaccionó contra Kirchner. Sí, en cambio, expresaron su malestar centros de ex soldados de todo el país.
Pero además de huir de las críticas de ex combatientes y opositores por el faltazo al acto por Malvinas, Kirchner permaneció en Santa Cruz pero lejos de Río Gallegos, zona crítica donde está activa una protesta de gremios estatales en reclamo de aumento salarial.
Kirchner evitará también las quejas de los estatales.
Hasta anoche estaba rota la vía de diálogo entre los sindicatos y el vice en funciones de gobernador, Carlos Sancho.
La tensión es creciente: según los sindicatos, existe un virtual estado de militarización. Frente a eso, el diputado Eduardo Arnold, ex kirchnerista que ahora combate a los Kirchner, presentó ayer un proyecto para que se impida el envíode efectivos de fuerzas de seguridad a la provincia.
Detalle: además de algunos incidentes violentos y la ausencia de canales de negociaciones entre las partes, entre los kirchneristas de Santa Cruz se percibió como un mandato la frase «no me voy a dejar extorsionar» que Kirchner pronunció, días atrás, en La Matanza.
Dejá tu comentario