Néstor Kirchner
volvió a arriesgar
ayer su
anatomía
cuando saltó del
palco del acto
en Corrientes
para abrazarse
con la gente que
había escuchado
su discurso
luego de
inaugurar
viviendas. Lo
sostuvieron
como pudieron
sus custodios
para evitar que
cayera al suelo.
Ningún distrito más indicado que Corrientes, donde gobierna un ensamble radical-peronista, bendecido entonces por Fernando de la Rúa y Eduardo Duhalde, para que Néstor Kirchner relance su concertación y trace, además, un bosquejo sobre las fronteras difusas de ese pacto.
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De visita, ayer, a la provincia que conducen el radical Arturo Colombi y su vice, el peronista Rubén Pruyas, el Presidente repitió su convocatoria, pero estableció un límite: afirmó que el llamado no incluye a los que «trajeron hambre y desocupación» al país.
No precisó, sin embargo, a quiénes abarca esa imputación genérica. ¿A los que gobernaron en los «denostados» 90? Si así fuese, más de un socio político del Presidente debería autoexcluirse más, incluso, que algunos de los que están enfrentados al gobierno.
«Creo en la concertación, pero no con cualquiera. Sino con los que quieren justicia social, equidad, los que defienden a los pobres, a los empresarios nacionales, a la clase media. No con aquellos que nos entregaron y trajeron hambre y desocupación», dijo al entregar 330 viviendas en el barrio Ponce, en las afueras de la capital.
Breve, el paso de Kirchner por Corrientes permite una aproximación a una de las internasmás tórridas del radicalismo,la que protagonizan los Colombi, Arturo gobernador, Ricardo diputado y ex gobernador, y que tiene a la UCR en un entrevero permanente.
Esa pulseada no se agota en la provincia: impacta sobre la pretensión de Kirchner de sumar a los gobernadores e intendentes de la UCR. Con mandato hasta 2009, A. Colombi es uno de aliados que busca el patagónico, pero tropieza con la dualidad del gobernador.
Posicionamientos
El duelo Colombi vs. Colombi encuentra al diputado con extrema cercanía a la Casa Rosada mientras que el gobernador, en alianza con el ex diputado radical Noel Breard y en sintonía con el ex senador provincial peronista Rodolfo Martínez-Llanos, pretende una autonomía que algunos traducen como sutil lavagnismo.
Lejos de evacuar esa sospecha, Kirchner volvió de Corrientes atento sobre el comportamientode Colombi (A) que en su discurso defendió la concertación como un «acuerdo de gestión, para gobernar» no como «un acuerdo político». Esto último es, justamente, lo que busca Kirchner.
Tiene, el Presidente, una bala de plata: la provincia arrastra una deuda angustiosa y sin auxilio nacional, las finanzas correntinas son trágicamente vulnerables.
En sí, por su peso electoral, Corrientes no supone peligros serios -de hecho, no vota gobernador en 2007-, pero en caso de que exista cierta rebeldía de Colombi, sumada a la actitud de José Manuel de la Sota, se enhebrarían gestos de autonomía que disgustan al gobierno.
«A Kirchner le sirve mostrarse con el gobernador», dijo, ayer, con resignación un dirigente cercano a Kirchner, con peso en la provincia. En el viaje de regreso, el Presidente vio -quizá gracias a R. Colombi- un texto de los 70 donde Martínez Llanos elogiaba al gobierno militar.
Golpear a ese peronista, ahoraempresario de medios en la provincia, puede leerse como una advertencia al gobernador. Eso, al menos, interpretan los kirchneristas correntinos que reniegan con los movimientos de A. Colombi. Las mismas palabras podría pronunciar, quizá, R. Colombi.
Esa pulseada entre primos es el origen del estallido. Ricardo domina el partido radical y, aun con recelo, está dispuesto a pactar con Eduardo Galantini, su ex vice, que comanda el PJ de la provincia. Fueron los artífices de la concertación provincial en 2001.
Arturo se «adueñó» de la gobernación y desplazó a los ricardistas. El diputado, que alguna vez soñó con ser vice de Kirchner en 2007 -lugar que parece destinado a Julio Cobos-, empezó la contraofensiva, reunió a intendentes y ahora hay riesgo de fractura.
De hecho, los primos podrían tener boletas distintas cuando el 28 de octubre se voten legisladores nacionales. El dato será si los dos Colombi se cuelgan de la boleta de Kirchner -que beneficiaría al patagónico- o, como teme el gobierno, uno se vuelca a la oposición.
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