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12 de diciembre 2007 - 00:00

Kirchner se resiste a dejar el cargo

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Néstor Kirchner se estrenó ayer como ex presidente y como reorganizador del PJ al participar de la ceremonia de asunción del intendente Hugo Curto en Tres de Febrero. Sorpresiva aparición, incluso para Daniel Scioli, que eligió acercarse a ese bastión emblemático en su debut como gobernador bonaerense acompañado por su vice, Alberto Balestrini.

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La clave para entender la presencia de Kirchner está en la pulsión que el saliente jefe de Estado quiere otorgarle al vínculo clave con los alcaldes de Buenos Aires, cuyo aporte fue vital para el triunfo de su esposa en las elecciones presidenciales.

También se explica en la necesidad de dejarle en claro a Scioli que será él quien canalizará la relación con los municipios del conurbano; al menos eso es lo que pareció desprenderse ayer y lo que el propio Kirchner intentó trazar en varios encuentros previos a su salida de la Casa Rosada.

Con Curto lo une un vínculo especial. Le agradece Kirchner el acompañamiento que le brindó cuando el ex presidente Eduardo Duhalde decidió lanzarlo como candidato a sucederlo. Aunque esa cortesía no se continuó cuando Néstor Kirchner lo invitó a sumarse a sus filas: Curto prefirió quedarse replegado en la troupe del peronismo bonaerense ortodoxo.

Con todo, ayer el intendente de Tres de Febrero se deshizo en elogios hacia la nueva presidente: elogió el «pacto social como diseño de un modelo de país» y le reconoció el compromiso de «no entrar en internas sindicales» que lanzó Cristina de Kirchner en su discurso inaugural.

«Cristina tiene una enorme capacidad para conducir la Argentina; lo del pacto social es muy importante porque no se trata de entrar en internas sindicales sino de diseñar el modelo de país que queremos», dijo Curto.

Pícaro, también devolvió gentilezas al ex mandatario por haber «sacado al país del infierno y conseguido superávit y un importante crecimiento de la industria». Y como para no profundizar las grietas que había abierto la presencia de Kirchner en el acto, dijo sobre la relación con Scioli: «Nosotros, los intendentes, lo vamos a ayudar, porque si les va bien al gobierno nacional y al gobierno provincial, les va bien a los municipios y a la gente».

Con Kirchner en Tres de Febrero, Daniel Scioli sólo pudo capitalizar ayer la foto a solas con Fernando Espinoza, inventor de la denominada «Generación Soda», grupo de neointendentes que arribaron a municipios dominados por décadas por caciques que parecían eternizados en el poder.

Sabe Scioli que mantener aceitado el vínculo con los intendentes le aportará la llave para mantener la gobernabilidad de la provincia. Por eso acordona el pacto que sellaron en la previa al unificar tanto los del Frente para la Victoria como los justicialistas puros su respaldo a la candidatura de Cristina.

En ese armado es determinante la figura de Julio Pereyra, intendente de Florencio Varela, titular de la Federación Argentina de Municipios y delfín de Kirchner -junto al de Ituzaingó, Alberto Descalzo- en la postal de sintonía fina que tanto Scioli como Cristina necesitan para gobernar.

También juraron ayer, entre otros, el kirchnerista Darío Díaz Pérez, quien con su sorprendente triunfo cortó con 24 años consecutivos de gestión de Manuel Quindimil en Lanús; Fernando Gray en Esteban Echeverría, Gustavo Pulti en General Pueyrredón, Alberto Descalzo en Ituzaingó, Francisco «Barba» Gutiérrez en Quilmes y Sandro Guzmán en Escobar.

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