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6 de diciembre 2007 - 00:00

Kirchner se va con más críticas al periodismo

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Felisa Miceli
Néstor Kirchner volvió a responsabilizar al periodismo de «promover» los delitos y contribuir así a que el público crea que es alta la inseguridad en la Argentina. En las primeras expresiones ante la prensa sobre esta cuestión que hizo el Presidente en cuatro años y medio, defendió la idea de que ha bajado la inseguridad y que se han desarmado las grandes bandas de secuestradores. «No es sólo un problema nuestro, también pasa en toda la región, en México, en San Pablo, en Rio de Janeiro», justificó. También dijo sobre este punto que no basta con la inclusión social para remediar esa crisis; también hay que mejorar los cuadros policiales ya que esa tarea tiene claroscuros.

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El punto más alto de esas críticas fue cuando le reprochó a la prensa afirmar que el gobierno ha fracasado en el conflicto con el Uruguay por las papeleras contaminantes, pero sin aportar una solución. «Si ellos, columnistas de diarios, periodistas, amigos, a veces no tan amigos pero que uno conversa con ellos igual, tienen una solución. ¿Por qué no nos dicen cuál es la solución? Si Ud. dice que esto no funciona, dígame cómo funciona. Y esto se lo digo a todos los argentinos: si dicen que hicimos algo mal, que nos digan también cómo solucionarlo», se quejó.

Culpó de esa crisis al gobierno del Uruguay y rechazó los dichos del ex presidente de ese país sobre que algo había hablado con él y con el ex canciller Rafael Bielsa. «Si hay alguien con quien me llevé muy mal es con Batlle, que dijo cada cosa de los argentinos», se exasperó.

También justificó el aumento de las tarifas de transporte en que hacía 7 años que no subían y que antes ocurrió en todo el país, en donde el boleto de colectivo es más caro. «Además ¡son quince centavos nada más! Pero de eso pregúntenle a la nueva presidenta»

Sobre la renegociación de los contratos de los servicios públicos privatizados dijo que será en abril y que no necesariamente implicaría aumentos.

En la charla que grabó en su despacho a la tarde de ayer y que emitió el programa «A dos voces», el Presidente dijo que los momentos más importantes de su gobierno habían sido el secuestro del joven Axel Blumberg y el anuncio del pago de la deuda con el Fondo Monetario Internacional. «Fue muy conmovedor el hecho del hijo del señor Blumberg, uno no puede despegarse del rol de padre.» Sobre el FMI dijo que hasta ese anuncio «las decisiones del país no se tomaban en este despacho, sino en Washington o en otro lugar».

No dio precisiones sobre su decisión de no ir a una reelección, y repitió ante una pregunta los lemas de la campaña («el comienzo del cambio», etc.). También reveló que Cristina de Kirchner había participado de muchas decisiones de su gobierno con consejos que habían mejorado decisiones e impedido que se cometiesen errores.

  • Explicaciones

    Interrogado sobre la marcha de la economía, recurrió a los lemas de su gobierno sin profundizar en explicaciones: «No hay que temerle al consumo», «no hay que temerle al crecimiento», ironizó, señalando una computadora que tenía en su despacho y dijo: «Cuando se habla de enfriar la economía en esa maquinita salen miles de explicaciones para hacerlo» pero, dijo, no es el rumbo del gobierno.

    Sobre la crisis de la energía, dijo que «son tensiones del crecimiento» y que ningún país tiene un back-up importante de energía por los altos costos. «Miren si no, lo que pasa en Barcelona o en California. Pasa en todos lados.»

    También recurrió a las consignas más repetidas por el gobierno para justificar los cambios de personas y de métodos de medición en el INDEC. Cuestionó a los activistas que, dijo, habían disfrazado quejas de problemas sindicales y dio a entender que los técnicos malversaban las cifras deliberadamente. «Los índices del INDEC ya estaban cuestionados antes», se molestó.

    Los presentadores de «A dos voces» lo llevaron al tema Skanska (pagos retribuidos con facturas truchas para justificar presuntas coimas) y respondió: «En el tema Skanska no soy juez, pero no opté por hacer lo que hicieron otros gobiernos y decir que hasta que la Justicia resuelva dejó a tal o cual funcionario. La Justicia citó a determinados funcionarios y ni siquiera hay uno solo que esté procesado, pero rápidamente les pedí la renuncia para dejar en claro que nosotros preservamos la integridad del Estado».

    Insistió en que el caso «fue un acto de corrupción privada como lo dije permanentemente y si se llega a demostrar lo contrario, bueno, perfecto».

    Sobre la detección por parte de la Justicia de llamadas entre directivos de la empresa investigada por la emisión de esas facturas y funcionarios disculpó a éstos con el argumento de que «no necesariamente una conversación por teléfono puede ser un acto de corrupción, pero si así fuese, están separados del gobierno y terminamos sin que ellos estén dentro del gobierno».

    Sobre Felisa Miceli confesó: «Le tengo afecto personal y espero que pueda demostrar ante la sociedad con claridad cómo fue ese tema. Ella por haber sido ministra tiene muchísimo más obligaciones que cualquier ciudadano común en estos temas. Yo espero que pueda, con toda claridad, dejar en claro las posturas ante la Justicia y que me explicó a mí en privado», subrayó.

    Sobre todos los casos de corrupción dijo que él había sido «injusto» al separar a los funcionarios antes de que actuase la Justicia, pero defendió ese gesto como distinto de lo que había ocurrido en anteriores gobiernos.

    Negó como un «absurdo y un acto irracional» las acusaciones de Elisa Carrió de que el gobierno tiene una matriz de corrupción y que el caso Skanska es uno de muchos más casos. «En este gobierno puede haber casos, en todos los gobiernos los puede haber. Lo importante es poder reaccionar a tiempo y adecuadamente. Este gobierno termina y esos funcionarios ya no están más», remató.

    Respecto del valijero venezolano Guido Antonini Wilson dijo que «fue una actitud de confianza que no debió haber tenido el funcionario argentino. El funcionario tendría que haber tenido las antenas preparadas, porque no se puede subir cualquiera al avión. Como tal no está procesado, pero fue un abuso total de confianza. Nosotros procedimos rápidamente separando al funcionario del gobierno», finalizó.
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