Ronda de postulantes a sentarse en la silla de Rafael Bielsa en la Cancillería. Ya circulan el embajador Jorge Taiana, los ministros José Pampuro y Roberto Lavagna, y el ex vicepresidente aliancista Chacho Alvarez, además de varios «tapados».
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• El candidato más establecido es Federico Mirré, actual embajador en Londres. Se lo propuso el propio Bielsa a Néstor Kirchner y a su señora Cristina, el miércoles, cuando le terminó de comunicar que debería hacerse cargo de la candidatura a diputado. Tal vez Bielsa en el mismo acto de promoverlo, lo hundía. Pero ¿cómo instalar una candidatura tan exótica si no explicitándola ante el dueño de la lapicera que decide estos movimientos? Kirchner escuchó en silencio las que, según el canciller, son las virtudes de Mirré: un grado aceptable de locura como para agregar creatividad al gabinete, una erudición básica como para distinguir movimientos literarios o artísticos, cierta excentricidad en la indumentaria, el título de diplomático profesional. Salvo por esto último, en todo lo demás Bielsa dio la sensación de elegirse a sí mismo. Totalmente sincero: quiere continuar, ¿qué duda cabe? Aun cuando Kirchner le haya dicho que si triunfa entre los porteños puede ser candidato a intendente e, inclusive, a presidente. Lo mismo le dijo Carlos Menem a Erman González en 1993. Los dos pupiloscreyeron que sus jefes los engañaban. Sólo gente como Menem o Kirchner suelen tomarse en serio esas insinuaciones. Por eso llegan.
• El otro candidato que compite cabeza a cabeza con Mirré es Carlos Chacho Alvarez. Tiene un solo inconveniente: habla solamente español. Bastante bien, es cierto. Pero el monoglotismo es una limitación casi insalvable cuando también lo cultiva el Presidente. Aunque siempre se podrá apelar al antecedente de Carlos Ruckauf. Se uniría a Chacho por un vínculo más, no sólo por el de haber sido vicepresidentes poco consecuentes con sus compañeros de fórmula. Digámoslo así.
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