21 de agosto 2003 - 00:00

Kirchner, en último esfuerzo pro Ibarra

El presidente Néstor Kirchner acompañó ayer a Aníbal Ibarra, que estuvo de campaña por su reelección al frente de la Ciudad, cediendo terrenos en las villas 21 y 24 para construir viviendas.
El presidente Néstor Kirchner acompañó ayer a Aníbal Ibarra, que estuvo de campaña por su reelección al frente de la Ciudad, cediendo terrenos en las villas 21 y 24 para construir viviendas.
Néstor Kirchner se mostró ayer en un acto junto a Aníbal Ibarra, a dos días de las elecciones porteñas en las que el frentista intentará ser reelecto. La movida electoralista, que consistió en la firma de un convenio para la construcción de viviendas a través de cooperativas, se dio en un barrio de emergencia del sur de la Capital Federal.

Allí, el Presidente habló de que «muchos quieren seguir viviendo en laArgentina de los privilegios» y que «van a poner muchas dificultades en el camino», dijo.

La comitiva para la ocasión la integró, entre otros, la hermana del presidente, Alicia, que vivió cada uno de los percances que rodeó al acto.

Para empezar, Kirchner llegó levantando polvareda sobre los presentes debido al efecto del helicóptero que lo condujo a la Villa 21 en Barracas. Llegó al mediodía al barrio de precarias casas y caminos, donde la tierra se arregla para ocasiones como las de ayer, barrida que no resistió la velocidad de las aspas presidenciales en un día de apenas 60% de humedad a esa hora y casi 20°C en pleno invierno, lo que incomodó por demás a los invitados, la mayoría de riguroso traje.

Igualmente, el grupo de vecinos de la villa se acercó al Malvinas Argentinas (en cuanto pudo) para saludar a Kirchner, darle besos y apretones de manos en una liturgia de banderas argentinas y exclamaciones.

Después, Kirchner, ya bajo el escenario montado para los oradores, en su afán populista, transitó entre los vecinos y cronistas y se pegó otro golpe en la frente contra una cámara, similar, pero de menor importancia, al que sufrió el 25 de mayo pasado, cuando asumió el gobierno.

Lo que más alteró esa jornada, que el Presidente aprovechó para dar un mensaje político, fue la puñalada que había recibido por la mañana
GuillermoVillar, el delegado de esa villa que debía recibir al Presidente.

Ibarra
recibió así un refuerzo del apoyo a su candidatura que le dio el gobierno en el marco de la cesión de tierras para la Capital Federal en el que Kirchner resaltó, además, el trabajo de su hermana en asistencia social y se esforzó en llamar al jefe de gobierno «Aníbal», en el escenario.

«
El Presidente y la ministra ratifican un compromiso social. Siempre que nos encontramos con el Presidente hay contenido, no hay una foto por un tema de una campaña», interpretó el apadrinado Ibarra acerca del anuncio de la construcción de 100 viviendas «para nuestros hermanos y hermana», como dijo el Presidente.

Además de
Alicia Kirchner, estuvo el ministro Julio DeVido y los candidatos a diputados nacionales Claudio Lozano (CTA) y Miguel Bonasso, con la curiosidad de que esos dos postulantes, a pesar de llevar en sus listas la fórmula Ibarra-Telerman, compiten por el mismo puesto. Lozano lo hace desde la boleta oficial ibarrista y el cronista, desde una propia, por eso «intentaba colarse en la foto», aseguraban los oficialistas porteños que creen que ese candidato les robará votos de confusión. Se ocuparon incluso los ibarristas de asegurar que « Bonasso no pudo colarse y no llegó con el Presidente», dijeron en lo que consideran un punto a su favor que terminarán de contar en el cuarto oscuro.

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