Cristina de Kirchner no pudo convencer con su conferencia de prensa del sábado pasado ni a algunos aliados circunstanciales, por lo menos hasta no hace muchos meses. Uno de eso casos es el de la Asociación de Trabajadores del Estado que ayer reaccionó por el apoyo de la Presidente a Guillermo Moreno y sus andanzas en el INDEC.
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ATE, como integrante de la CTA, central sindical que a pesar de no ser reconocida legalmente por los Kirchner después de habérselo prometido en 2003 milita en ocasiones en el oficialismo, denunció ayer que la conferencia de Cristina de Kirchner estuvo «viciada de soberbias y mentiras».
Pero antes de avanzar contra la intervención del INDEC; los sindicalistas lanzaron una crítica que ni siquiera muchos medios hicieron hasta ahora sobre la metodología que eligió la Presidencia para esa conferencia: «No se entendió la convocatoria a los medios de prensa nacionales e internacionales, si ésta no permitió que hubiera un intercambio entre los comunicadores sociales y la primera mandataria que profundizara un debate aún pendiente».
Así criticaron también que al no permitirse las repreguntasa la Presidente, el evento se convirtió sólo en un «escenario mediático» montado por el gobierno.
Pero lo que rompió la paciencia de los sindicalistas de ATE y la CTA fue que Cristina de Kirchner se refiriera a la crisis en el INDEC como un tema manejado «política y mediáticamente».
Chiste
«Todos los ciudadanos saben que desde hace 20 meses la intervención del INDEC ha manipulado los índices y que la inflación oficial pasó a ser el mejor chiste argentino. En 2007 anunciaron 8,5% de índice inflacionario cuando los cálculos de los trabajadores en lucha determinaron una inflación de entre 22% y 26%».
También criticaron la falta de menciones a la «distribución de riqueza» que el gobierno prometió con la recaudación de las retenciones móviles: «¿A donde fueron a parar los anuncios de realización de hospitales, caminos y obra pública? O acaso se anunciaron para sólo tratar de convencer que la aplicación de las retenciones móviles era en sí misma la garantía de la redistribución», se preguntaban ayer los sindicalistas.
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