De nuevo la Plaza del
Congreso se reanima en
domingo esperando la
votación del miércoles:
ajedrez juvenil, vigilancia
de cuidacoches consentidos
por la autoridad,
carpas vacías de política
que sirven para dormir la
siesta y escrache a
adversarios en los afiches.
La Plaza del Congreso comenzó ayer con los preparativos para el acto kirchnerista de mañana, que tendrá a Néstor Kirchner como principal orador y todo el gabinete nacional acompañándolo.
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Con un escenario montado de espaldas al Parlamento, la Plaza se convirtió ayer en el día de mayores visitas turísticas, desde la puesta en escena de los refugios oficialistas por un lado y campestres por el otro.
El escenario techado tiene dos palcos a su izquierda, y es el mismo que ya se utilizó en actos K anteriores en la Plaza de Mayo.
El fin de semana transcurrió entre partidas de ajedrez, picados de fútbol, tortas fritas, charlas y hasta la siempre oportuna aparición de los tan polémicos cuidacoches, que aprovecharon el circo y los días cálidos del invierno para ganar un dinero extra.
El lugar se transformó más que nunca en un ámbito de esparcimiento para los turistas, quienes se acercaron en gran número. Mientras en las carpas K, la calle Solís, entre avenida Rivadavia e Hipólito Yrigoyen fue cerrada con vallas, los niños y militantes del Frente Transversal, la JP, La Cámpora (del niño Máximo Kirchner), Compromiso K y Militancia Social de Alicia Kirchner instalaron dos arcos de fútbol cinco y hasta tableros de ajedrez.
Un miembro de las carpas enseñaba gratis ese juego a quienes se sentaban en las mesas, mientras se cebaban mates y se comían las facturas y sándwiches que el sindicato de Panaderos de Capital, sigue acercando cada tanto.
Hubo tiempo hasta para las siestas, cuando en la carpa patrocinada por Damián Barihoff (Compromiso K), un hombre pareció querer matar la pereza que le causaba un discurso de Kirchner, con un plácido sueño. Los documentales que muestran las gestiones públicas,por las que el titular del PJ tuvo que atravesar a lo largo de su carrera política, ya son un clásico en esa organización que paga 12 mil pesos por mantener su refugio de pie.
Más visitadas
Como viene sucediendo últimamente, las carpas campestres fueron las que recibieron más visitas. Tanto la liderada por el mediático Raúl Castells, como la patrocinada por los productores autoconvocados de Salto, Armstrong, Pergamino, entre otros puntos del país, se vieron colmadas ayer por los transeúntes que curiosos podían elegir entre mates, sombreros y boinas de campo y banderas argentinas. «Yo soy 100% argentino», rezaban algunas de las inscripciones en las camisetas que tenían un precio de entre 10 y 20 pesos.
«La mesa de enlace está tratando de obtener una autorización que nos deje aquí por más tiempo. Es evidente que en el Senado estamos bastante para atrás, por lo que la disputa tendrá que seguir. Es por eso que querríamos hacer algo similar a lo que ocurrió con la carpa docente, durante el menemismo», sostuvo ante este diario el productor Raúl Liva, quien de esta forma dejó claro que a pesar de la votación legislativa, la lucha no caducará.
Los productores aprovecharon también para juntar firmas en contra del proyecto oficialista por el polémico tren bala.
En la carpa de jubilados y desocupados, se pudo ver un pingüino en miniatura con dos ramas en su cabeza que hacían de cuernos, en un claro mensaje al jefe peronista. Desde allí también se aprovechaba para vender remeras con la leyenda «Castells y Nina Peloso diputados 2009», así como libros escritos por su líder y algunas revistas partidarias.
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