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Enojado y musitando quejas, Duhalde preparó su discurso del viernes por la noche, en el que se excusó por no anunciar las medidas políticas y económicas que tenía previstas. Recibió el consejo de varios colaboradores, la mayoría de los cuales le recomendó hablar con dureza contra la Corte. Allí estaban Juan Carlos Maqueda, Eduardo Camaño, Soria, Nilda Garré, Vanossi y buena parte del equipo económico. Sin embargo Duhalde se encerró con su principal asesor, el brasileño Joao Santana (es el que le hizo citar a Helio Jaguaribe con aquello de que «la Argentina está condenada al éxito»), quien le recomendó aparecer prudente, aplomado. Raúl Alfonsín lo felicitaría por eso al día siguiente, reunido el gobierno con la dirigencia bonaerense de la UCR en la residencia presidencial.
El grupo permaneció en la quinta hasta la madrugada. Entre otras cosas, los presidentes de las cámaras y los ministros asistieron a la grabación del programa presidencial que saldría al aire a las 9 del día siguiente por la radio del Estado. Duhalde fue allí más duro que en la presentación por TV, rondando la acusación por un «golpe judicial», lo que llevó a Santana a recomendarle que grabe nuevamente. Finalmente, no hizo falta.
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