Hará falta un micro escolar: la conducción de la Unión Industrial Argentina (UIA) irá esta tarde a la Casa Rosada con una delegación de 26 dirigentes, y sin haber definido del todo aún cuál será la agenda que llevarán. Los temas que le plantearía la central fabril a la presidente Cristina de Kirchner terminarían de ajustarse hoy más temprano, a las 16, en una reunión de su «mesa chica», que encabezará su presidente, José Ignacio de Mendiguren.
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La presencia masiva de sindicalistas el lunes, cuando Cristina fue anfitriona de la CGT, modificó de manera radical la composición del grupo que irá hoy a Balcarce 50: en lugar de la mencionada «mesa chica» (el presidente, los vices y el secretario), formarán parte del encuentro los 26 integrantes del comité ejecutivo de la UIA.
Este cambio se produjo a la luz de la enorme mesa alrededor de la cual se sentaron los gremialistas capitaneados por Hugo Moyano. La foto hizo que varios miembros del comité ejecutivo -que ayer tuvo su primera reunión tras el cambio de autoridades en la entidad empresarial- reclamaran el derecho a estar también con la Presidente. De Mendiguren accedió rápidamente.
No debería descartarse que el dirigente -ducho en estos armados y tejidos- haya sido quien les «sugirió» a algunos miembros del comité que pidieran ir hoy, para participar de un Diálogo Social cuyos objetivos, plazos y hasta componentes están cada vez más difusos.
«Una cosa es ir seis, siete, ocho dirigentes a charlar con la Presidente y un par de ministros, y otra muy diferente es sentar a 26 empresarios, muchos de los cuales debutarán mañana (por hoy) como dirigentes», le dijo a este diario uno de los vicepresidentes de la UIA. Está claro entonces que en la entidad se evalúa -puertas adentro- que se trata de una nueva «photo op» (oportunidad para sacarse una foto), como se llama en Estados Unidos a los hechos políticos que sólo tienen en mente la imagen en los diarios del día siguiente.
La UIA llevará carpetas y documentos elaborados por sus equipos técnicos sobre cuestiones tan diversas como la industria del juicio y la falta de legislación sobre accidentes de trabajo, la necesidad de mayor financiamiento para las industrias, estímulos para la exportación y mejoramiento de la competitividad del sector productivo. En otras palabras: nada que no le hayan entregado ya a cuanto funcionario gubernamental los hubiera recibido en el pasado lustro.
¿Qué pasará con el tema Techint, uno de los más candentes hoy en el vínculo Gobierno-empresarios? Lo primero que hay que decir es que Luis Betnaza, vicepresidente segundo de la UIA y una de las primeras espadas del grupo siderúrgico, no asistirá hoy a la Casa Rosada, ya que está de viaje por España.
Según se conversó ayer en el comité ejecutivo, la UIA no sacará el tema, pero si surge, sus representantes se remitirán al comunicado firmado hace poco más de un mes por el entonces presidente Miguel Acevedo, en el que la entidad expresa su preocupación por la injerencia del Estado en los asuntos de las empresas privadas.
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