El diario progubernamental «Clarín» realizó el viernes su última jugada en favor del candidato del gobierno, Aníbal Ibarra. Utilizó su centro de cómputos -que llama CEOP- para dar una encuesta donde cambió 35,3% de intención de voto a Mauricio Macri y 32,5% a Aníbal Ibarra del 17 de agosto, que hubieran sido más cercanos a la realidad, por una nueva que, para congraciarse con el oficialismo y buscar influir en el resultado electoral capitalino, daba «empate» con 34,7% para Macri y 34,2% para Ibarra.
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El CEOP es un nombre aparentemente científico y neutral que significa Centro de Estudios de Opinión Pública. Pero es un departamento de cómputos que tiene «Clarín», que usa como disfraz de encuestas truchas que se lanzan cuando el diario quiere beneficiar a alguien. Por ejemplo, en la última elección presidencial, el CEOP no fue utilizado porque «Clarín» tenía ciertas dudas sobre quién ganaría la presidencia y necesitaba congraciarse con cualquiera que llegara a la primera magistratura. Era obvio, había arreglado legisladores para votar la «ley cultural» (evitó su quiebra empresaria al limitar a inversores externos y cobrar a empresas culturales, como sería un diario, más de 30% de su deuda). Para el monopolio «Clarín» era el ideal: tiene vendido a Goldman Sachs 18% accionario y con el tope nuevo por «cultural» puede elevarse el dominio de sus acreedores a 48%, dejándoles un margen de por lo menos 3% para seguir dirigiendo el diario a las endeudadas familias Noble-Magnetto.
Por eso se silenció hasta el 27 de abril el CEOP. Más aún: a Héctor Magnetto le dan el dato de que ganaría Carlos Menem la presidencia. Por eso Magnetto forzó una comida de la AEA -Asociación de Empresarios Argentinos- con el candidato riojano y movió toda su influencia para estar en la cabecera de la cena junto a Carlos Menem. Se produjo así una famosa e histórica foto: Magnetto junto a Carlos Menem, luego de que ese diario impulsara ponerlo en la cárcel por 5 meses con una invención de «contrabando» de armas a Ecuador.
Pero ganó finalmente Néstor Kirchner. Rápido, «Clarín» hizo un giro de 180 grados y se transformó en el diario -junto con «Página/12», también propiedad de Magnetto- vocero del gobierno y puesto a su incondicional servicio. Claro, Kirchner no le vetó la «ley cultural» pese a que hasta Elisa Carrió, que simpatiza con Kirchner, la calificó de «ley con nombre y apellido».
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