Nunca influyó en un resultado pero a Zuleta Puceiro siempre lo contratan «por las dudas». Obviamente tampoco acierta las encuestas, precisamente porque las dibuja -hasta con lujo de detalles para hacerlas más creíbles- para quien se las encarga.
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En la elección presidencial erró (daba a Kirchner primero el año pasado cuando estaba sexto). En la primera vuelta capitalina erró de nuevo (fue el único entre 12 encuestólogos que dio ganador a Ibarra y no a Macri en la primera vuelta).
Su nuevo derrumbe fue en la elección de Santa Fe, donde tuvo que crear encuestas exactamente a la medida y deseos del gobierno Kirchner. O sea calcularle de más al socialista Hermes Binner, preferido del Presidente. Segundo, darle algo menos al candidato del PJ Jorge Obeid y poner como perdedor muy diferenciado al candidato de Carlos Reutemann, o sea Alberto Hammerly.
Esto último por el desprecio que tienen los Kirchner por el hoy gobernador de Santa Fe (la primera dama Cristina protagonizó un acto político organizado por Obeid y fue oradora con las más duras críticas que se recuerden en esa provincia de un justicialista contra otro justicialista, si es que los Kirchner lo son). Todo a raíz de que Reutemann no apoyó la elección de Kirchner y también porque a éste le molesta la tradicional popularidad del ex corredor automovilístico.
Zuleta Puceiro cumplió al «hacer» y difundir su encuesta santafesina.
Al candidato de Reutemann, Hammerly, le adjudicó sólo 4,3% de los votos y obtuvo realmente 15,5%, o sea el triple de la «encuesta Puceiro». A Obeid le dio 21,7%, más neutral, porque obtuvo 20,8%. Al preferido del gobierno nacional, Binner, le adjudicó 40,7% cuando en realidad obtuvo 36,6%.
• Zafarrancho
Culminó el encuestólogo en esto de sumarle a uno (Binner) restarle al otro (Hammerly) y dejarlo en lo justo a Obeid, para cumplir con el deseo del gobierno, pero lejos de la realidad comicial. Erró, desde ya, pero agregó otro zafarrancho: pronosticó que con 41,7% el socialismo le ganaría a todos los sublemas justicialistas sumados, que totalizarían apenas 33,3%. Fue todo al revés. Ganó el PJ con 43,4% (10 puntos más que lo que le adjudicaba Puceiro) y perdió el socialismo con 38,4% (logró tres puntos menos de lo que les adjudicó).
No por los aciertos, que no los hay, sino por los intereses que representan pueden interesar las encuestas encargadas para un determinado resultado que se aspira lograr.
En Santa Fe se vio qué le interesaba al gobierno y ya había trascendido: que ganara el socialista Binner, como pilar desde un distrito grande hacia el «movimiento nacional» al que aspira Kirchner y su gente como superación del histórico «movimiento justicialista», aunque esto horrorice a Eduardo Duhalde, muy conforme con el resultado del domingo en Santa Fe.
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