Néstor Kirchner prometió ayer, desde Santa Cruz, que hoy anunciará su gabinete. Habrá en esa revelación más o menos sorpresas. Pero el dato central es que el margen de acción que tuvo hasta ahora Roberto Lavagna con Eduardo Duhalde se verá recortado. Kirchner llega al poder con vocación de administrar, a través de su íntimo Julio de Vido, algunas políticas ligadas a sectores de la economía real. Energía es el principal, pero también Transportes y Comunicaciones. Esas secretarías estarán organizadas en un Ministerio de Infraestructura. Kirchner y Lavagna harán esfuerzos por no mostrar brechas entre ellos. Pero muchos duhaldistas ortodoxos interpretaron que cuando su jefe dijo, durante el fin de semana, que «Lavagna es un hombre difícil, que suele irritarse fácilmente» le estaba enviando a Kirchner un consejo. Otra posición que se mantenía anoche como una incógnita era la Secretaría de Hacienda. De allí se va un duhaldista (Jorge Sarghini), quien pretendía ayer dejar paso a otro, Carlos Mosse (actual director del Banco Provincia). Se supone que esa continuidad provincial en el Tesoro es un reaseguro que se han querido tomar los bonaerenses que se marchan con Duhalde.
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El casillero de la Jefatura de Gabinete quedaba todavía envuelto en brumas anoche, por más que Alberto Fernández fuera quien más se le aproximaba. Toda la atención se centró en Economía y en los recortes de funciones que sufrirá Roberto Lavagna si, como presumen muchos en el gobierno, Kirchner anuncia la creación de un Ministerio de Infraestructura desde el que se fijarían las políticas de Comunicaciones, Transportes, Energía, etc. Al frente de ese conglomerado estaría Julio de Vido, el hombre del corazón de Kirchner en todas sus gestiones santacruceñas.
¿Quedará también Hacienda en poder de Lavagna? Jorge Sarghini se alejará, sin duda. Sin embargo hasta anoche pretendía dejar el Tesoro a cargo de Carlos Alberto Mosse, un director del Banco Provincia, patria chica de varios bonaerenses y también de Alberto Fernández, el jefe de campaña de Kirchner. Si se concretara la operación se estaría insinuando una de las claves del pacto de Duhalde con su heredero: el control de la caja del Estado por la provincia de Buenos Aires para evitar cualquier angustia futura.
Desprovisto de llaves importantes como la de Energía -a la que Lavagna había prestado tanto interés, en especial procurando la reconversión del sistema de transportes hacia el gas natural comprimido-, la disputa se limita ahora a Producción. En ese Ministerio -o tal vez secretaría- se seguirán definiendo las políticas de Agricultura, Industria y Comercio. ¿Seguirán los mismos funcionarios? Quienes conocen a Kirchner están convencidos de que querrá poner su gente en pesca. Industria será parte del imperio Lavagna y, si lo dejan, con Federico Poli (actual jefe de Asesores, ex UIA) al frente.
En el campo de De Vido estará otro kirchnerista a ultranza, Daniel Cameron, experto en Energía. Por Comunicaciones pujaba anoche Pablo Fondevila. En Transportes continuaría Guillermo López del Punta, por quien realizaron un pedido casi público todos los interesados en el sector. El área tuvo un cimbronazo por la aparición de Daniel Maltana, aspirante a intervenir la Comisión Nacional de Regulación del Transporte. Su carrera fue breve cuando le hicieron notar a Kirchner que ya había tenido funciones en esa área al comienzo de la gestión de Duhalde pero que debió abandonar el cargo antes de que estallara un escándalo con una empresa de cargas ferroviarias.
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