ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

28 de agosto 2006 - 00:00

Lo mejor del fin de semana: si va Macri, Lavagna no irá de candidato

ver más
Mauricio Macri y Roberto Lavagna
Son buenos los comentarios de fin de semana y por segunda vez consecutiva se destaca el del columnista de «La Nación» Joaquín Morales Solá, que incluye la frase clave de la política en este momento con vistas a las elecciones presidenciales del año próximo. Dice, al promediar su análisis: «Difícilmente Lavagna se presentaría en las elecciones si Macri perseverara en su propuesta presidencial». Esto es coincidente con lo que Macri dice siempre en la intimidad de sus adláteres: «No dudaría en presentarme a candidato a presidente si sé que también se presenta Roberto Lavagna. En la última elección, con toda la plata que repartió, Kirchner logró apenas 40% de los votos. Si va Lavagna y voy yo casi seguro lo obligamos a segunda vuelta y me llevo los votos para el ballottage porque a Lavagna creo que lo dejo tercero en la primera vuelta».

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Por supuesto que esto lo sabe también Roberto Lavagna y de ahí la relevancia de la frase del columnista de «La Nación» -muy allegado en lo personal al ex ministro de Economía y capaz de transmitir su pensamiento-. En esa alternativa se jugará la casi totalidad de la política de la oposición democrática para los próximos comicios. Lavagna sabe que solamente apoyado por un desprestigiado e incinerante Raúl Alfonsín y desde las sombras por Eduardo Duhalde, ansioso de vengarse de la «traición» de Kirchner con quien sea, no pasa de ser un híbrido capaz de llegar al triunfo presidencial sólo agrupando a todo el antikirchnerismo en una tríada política que en su sueño debería incluir a Juan Carlos Blumberg como candidato a gobernador bonaerense. Mauricio Macri lo mismo para la Capital Federal y el candidato para presidente de la Nación el propio Lavagna. Además, quedarían a discutir los votos a presidente de Santa Fe de la unión socialista-radicales con la gravitante presencia para ganar allí la gobernación por parte de Hermes Binner. La tríada política citada y un decisivo extra santafesino es lo que más preocupa hoy al gobierno y pareciera que depende más, en definitiva, de Mauricio Macri. Es lógico que preocupe al oficialismo porque Capital Federal, Buenos Aires y Santa Fe son 3 distritos cercanos a la mitad del padrón electoral. El gobierno tiene figuras para intrigar pero de difícil imagen para candidatear aun con todo el poder económicode las cajas oficiales. La frase mencionada es como el mensaje público que mandó Lavagna este domingo por el columnista de «La Nación», además de habérselo insinuado ya en diálogo directo. El resto del interior electoral importa y está bien atado por el gobierno con los fondos que envía, pero, como sustentación basada en dinero y no en doctrinas, afinidad partidaria o carismas, tiene el riesgo que si surge una coalición opositora fuerte, que dé impresión de poder ganar unos comicios presidenciales, todo el andamiaje político oficial tambalee porque se sabe, a diferencia de la última elección de 2003 sólo de legisladores, un cambio de presidente de la Nación implica también mutar a quien manejará la formidable «caja» oficial proveniente de la fórmula mágica: gran demanda mundial de productos primarios con precios récord por la irrupción de China, dólar «recontraalto» para que los productores no protesten por las retenciones porque, en definitiva, reciben lo mismo que con dólar normal y esas retencionessignifican «caja» elevada para el gobierno. Macri, que es un centroderecha convencido, le desconfía a Lavagna que se mueve en zona indefinida, tanto como para que lo apruebe Alfonsín aunque no por ideas sino para lograr algunas bancas a su tropa tras un nombre destacado.

Lavagna, piensan en el macrismo, sólo podría ser un nuevo Kirchner sin prepotencia. Es cierto que es lo suficientemente más joven como para esperarlo por 4 años, si ganara el ex ministro, y podría gobernar la Capital Federal durante la espera. Lo que más le preocupa a Macri es que Lavagna no es confiable para aceptar pactos, no tiene buena imagen externa como para atraer inversiones y podría intentar otro populismo porque hay y habrá buena plata que podría seguir siendo malgastada en clientelismo para mantenerse políticamente. ¿Acaso no lo hizo así Néstor Kirchner con el solo antecedente y sustento político de haber gobernado una provincia de escasos 200.000 habitantes y sólo 23% de los votos? Pero con dinero...

EDUARDO VAN DER KOOY.
«Clarín».


Como inclinado al gobierno refleja el desconcierto oficial y lo que le gustaría a la Casa Rosada, por ejemplo, que Ricardo López Murphy pelee la candidatura de la Capital Federal contra el mismo Macri. Confiesa el columnista que el gobierno trató de influir en la convención radical de Rosario que, en la práctica, favoreció desde su debilidad política final (en el momento de las urnas), la candidatura de Lavagna. Transmite el sueño oficial sin pruebas de que Juan Carlos Blumberg «no está nada seducido por la lucha electoral». No se conocen pruebas de ello por eso admite el columnista que «Blumberg se ha convertido en un conflicto difícil de asir para el gobierno». A la Casa Rosada además le agrandan los rivales sus propios cabos.

El jueves, un progresista defensor del gobierno, Reynaldo Sietecase, por «24 horas en América» lo trataba de arrinconar en sus propuestas sobre seguridad a Blumberg y éste le respondió: «Sí, siguen los secuestros, hasta de un directivo de este Canal, Guillermo Pini». Quien lo interrogaba quedó desubicado. Más cuando afirmaba que no hay que bajar la imputabilidad de los menores y Blumberg, con esa tranquilidad (real, no la que le hace fingir a Hugo Moyano su «asesor de imagen» en programas televisivos) le respondió: «En Chile el ex presidente Ricardo Lagos bajó la imputabilidad de los menores hasta 14 años. Yo estuve en México y allí tienen hasta grabada la voz de todos los que alguna vez tuvieron relación con algún secuestroy tienen posibilidad de identificarlos (cuando piden el rescate )». Es difícil enfrentarse a un hombre calmo y si no lo pueden hacer los periodistas «progre» con preguntas que Blumberg sabe preparadas para quitarle imagen. Claro, todos deben buscar enanizarlo aunque algunos en forma menos cavernaria que Luis D'Elía.

JOAQUIN MORALES SOLA.
«La Nación».


Ya está dicho: lo principal fue plantear ya que si Macri va de candidato a presidente no iría Lavagna porque sabe que es el menos calificado para atraer electorados de centroderecha. Dice el columnista que «para Kirchner concertación y sumisión son sinónimos». En verdad lo es en niveles medios donde predominan los borocoteados. No con los gobernadores radicales y algunos intendentes como Gustavo Posse de San Isidro. En eso Kirchner es hábil para distinguir al ambicioso que llega al rastrerismo del que busca acercarse para moverse mejor con el dinero oficial para tener proyección futura con una buena gestión. Agrega la columna datos curiosos: Lavagna ha estado más veces en el poder con gobiernos radicales que con peronistas donde -teóricamente- se ubicaría políticamente. Es cierto. Le permitió eso una vida cómoda de burócrata de oficio pero también le estrecha los márgenes electorales. Además lo hará -si fuera candidato- presa fácil del salvajismo preelectoral.

MARIANO GRONDONA.
«La Nación».


Su enfoque dominical también coincide en la enumeración de fuerzas de oposición al gobierno pero, a diferencia de otros columnistas, habla de «debilitamiento de opositores y disidentes», algo que no parece real si se mira la preocupación del gobierno. Habla de « gastrokirchnerismo» como una enfermedad. Ingresa en la filosofía política y dice que los «anti» de algún gobierno dictatorial no saben qué hacer al día siguiente de una eventual derrota, algo bastante obvio dado el esfuerzo que requiere ganarle a la fuerza y la necesidad de usar tropa con distintos pabellones.

Menciona un límite al autoritarismo y reverdece su vieja tesis de que en una República plena en funcionamiento de instituciones llega el éxito económico. Claro, esto no se da en China en la actualidad con libertades sólo en economía. Lo más importante de Grondona es una frase que calza bien en la creencia hoy día de los moderados del país: «La Corte Suprema de Justicia no ha dado hasta ahora ningún signo de efectiva independencia». Es cierto, la Corte hace gatopardismo en medidas menores casi en complicidad con el gobierno para dejarle dibujar una imagen de «independencia» que le mejore ante el público. Pero en temas profundos o los cajonea o se alínea.

HORACIO VERBITSKY.
«Página/12».


No se pierde nada con no leerlo. Representa la desesperación oficial por la eventual consolidación de un frente opositor pero, a diferenciade Van der Kooy, lo hace con ensañamientos característicos y desagradables donde de «objetividad periodística» no hay nada. Además, como este domingo no usó datos habituales de la SIDE tiene afirmaciones muy simples. A Blumberg lo llama «ilusión del laberinto del PRO (macrismo)». Y le dice que cada concentración suya (como la que prepara el 31 de agosto en Plaza de Mayo) tuvo menos concurrencia que la anterior, como si alguna similar de la izquierda hubiera alcanzado las del padre del joven Axel con todos los trenes gratis y todos los ómnibus contratados con dineros públicos. A Mauricio Macri busca menospreciarlo llamándolo «boquense» (nada malo ya que ayer ese equipo ganó 7 a 1). Luego le dice, como gran insulto, «Hombre de negocios con el Estado».

En esta época todos los empresarios son «hombres de negocios con el Estado» porque tienen que ir uno a uno a negociar sus precios, su rentabilidad, con el secretario de Comercio, Guillermo Moreno. Desde la gestión de José Gelbard en 1973, que congeló precios y terminó en el «rodrigazo», nunca hubo tantos «hombres de negocios con el Estado» como ahora. ¿No? A los radicales -no se le iban a escapar porque son opositores y el progresismo criollo está aterrorizado con la posibilidad electoral de 2007 de suspender su actual enriquecimiento, sus cargos públicos, sus manejos de chequeras con fondos oficiales, su predominio total en medios televisivos, el cuantioso financiamiento para cualquier medio «progre» que adhiera al gobierno, el placer de destrozar uniformados de todo tipo, hasta guardiacárceles y se detienen allí porque ya no hay boy scouts- los llama «colgados de los faldones del candidato justicialista (Lavagna)». Concluye con su «yo digo» y con absoluta tranquilidad afirma Verbitsky que «90% de quienes reconocen un origen peronista está identificado con el gobierno». ¿Con «el gobierno» o con la imagen del general Roca impresa en los billetes de 100 pesos que en tanta cantidad tiene el gobierno? No es lo mismo.

Últimas noticias

Dejá tu comentario

Te puede interesar

Otras noticias