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17 de agosto 2007 - 00:00

Lo que se dijo en el Congreso

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Marina Cassese
¿LOS MANDA EL PRESIDENTE?

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(La peronista lavagnista Marina Cassese, diputada nacional bonaerense, abrió fuego contra el kirchnerismo en la sesión del miércoles porque se consideró violentada en el último congreso partidario del PJ oficial que se realizó el viernes pasado en Lanús. Se cruzó mal con el apoderado de esa formación, el también diputado Jorge Landau, cuando presentó una cuestión de privilegio que, como siempre, dormirá en una comisión. Aquí el diálogo.)

Marina Cassese (Justicialista Nacional, Bs. As.): El máximo órgano interno de mi partido a nivel distrital -el congreso provincial- se reunía para discutir el apoyo a las fórmulas presidenciales y a gobernador de la provincia de Buenos Aires. Así, luego de acreditarme como corresponde y sin haber suscripto un acta que unas señoras que se decían escribanas pretendían hacerme firmar -por la que se delegaba mi representatividad en el apoderado Jorge Landau, colega aquí presente, y en el interventor Ramón Ruiz para avalar la fórmula de la senadora Cristina de Kirchner y el gobernador Julio Cobos-, al ingresar se me vedó la posibilidad de ubicarme en el recinto en el que se llevaban a cabo las deliberaciones. En su lugar, me propusieron ir a la tribuna de invitados, a lo cual accedí porque allí también había muchos congresales provinciales y porque eso no me impediría expresar mi voluntad.

Cuando el presidente del congreso provincial, el compañero Osvaldo Mércuri, dijo claramente y a viva voz que se daban por iniciadas las deliberaciones, dejó en manos del presidente de mi partido, el compañero José María Díaz Bancalari -aquí presente-, el trámite de la discusión. De ese modo, se trataron varios puntos del orden del día, hasta que llegó el momento de considerar el apoyo del Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires a la fórmula presidencial integrada por la senadora Fernández de Kirchner y el gobernador de Mendoza, Julio Cobos, y la candidatura a gobernador de la provincia de Buenos Aires del vicepresidente de la Nación, compañero Daniel Scioli, y a vicegobernador del compañero presidente de este honorable cuerpo, doctor Alberto Balestrini.

Pedí a viva voz la palabra, lo que consta en grabaciones de varios medios televisivos, pero a mí no se me la otorgó, sino que se le dio a la vicegobernadora Graciela Giannettasio. Primero lo hice a viva voz y luego con un megáfono -como bien lo dicen los medios-, que me facilitaron otros asistentes al congreso que estaban cerca de mí.

Tampoco se me daba la palabra, y ello ocurrió en varias oportunidades. De repente, empezaron a aparecer varios individuos de identidad desconocida. La mayoría tenía un gran porte, y rápidamente rompieron el megáfono y el celular. Me empujaron a mí y a otros señores congresales y asistentes que estaban allí sentados, indignados ante la actitud autoritaria de no dejarme manifestar.

A posteriori, pasaron a agredirnos salvaje y cobardemente para no dejarnos utilizar la palabra. La cuestión no terminó ahí. Nos invitaron a salir a los empujones y con amenazas: «Vas a ver el suelo de cerca»; «Acordate que tenés hijos»; «Callate,... -una mala palabra-...que te vamos a matar»; «¿Qué te creés, nena? Aquí está todo el ' derpo'. No vengas a joder acá.» Es un sic de las expresiones de los señores. Cuando les preguntaba quién los había mandado a hacer eso, porque podrían haber sido trabajadores o compañeros, contestaron: «Callate, nena, nos manda el presidente». No aclararon si era el presidente del congreso, el de mi partido o -qué se yo- el de la Nación. Ni siquiera lo aclararon. La cuestión no terminó allí. Nos llevaron a la calle. Algunos salieron antes. Allí fue el momento en que temí por mi vida y por el futuro de mis hijos. Por eso hice la denuncia penal ayer en la fiscalía de Lomas de Zamora. Cuatro señores desconocidos me pegaron en la cadera y en la cintura. Me tiraron al piso. Me encerraron entre las vallas de contención mientras pedía auxilio a la Policía Bonaerense destacada allí, la que miraba para otro lado, diciendo que no tenían órdenes. Así no me dejaron acceder al lugar.

Me preguntaba dónde están los varones del conurbano, como los medios llaman a mis compañeros de la provincia de Buenos Aires. ¿Dónde quedaron los varones que permiten que se agreda a las mujeres que tienen el coraje de decir lo que piensan, cuando saben que su pensamiento es adverso? Solamente iba a advertirle a ese congreso que el compañero Scioli, a quien respeto muchísimo, no cumple con el requisito que establece el inciso 3°) del artículo 121 de la Constitución de la provincia de Buenos Aires para ser gobernador y que va a ser masivamente impugnado.

Jorge Landau (Frente para la Victoria, Bs. As.): Como lamentablemente he sido aludido recientemente por la señora diputada preopinante, quedando afectado mi decoro en tanto soy -como es de público conocimiento- apoderado del partido al cual ella se ha referido y naturalmente me ocupo de todas las cuestiones legales atinentes al mismo, yo también planteo una cuestión de privilegio en relación con mi persona.

En realidad lo que hizo la señora diputada preopinante fue utilizar el ámbito del Partido Justicialista para procurar que éste hiciera propia la fórmulaque ya había proclamado la Unión Cívica Radical. Ahora bien, si hay otra fórmula que ha proclamado el partido radical -es perfectamente razonable que lo haga- es lógico que los congresales del Partido Justicialista le hayan dado la espalda.

En cuanto a los incidentes de los que ella fue objeto -a los cuales se ha referido- como yo también estuve allí, del mismo modo que estuvo presente buena parte de los congresales, podemos dar fe de que no existió ningún tipo de agresión: la diputada fue a buscar allí la notoriedad que también busca conseguir en este medio. Lamento que tengamos que debatir aquí estas cuestiones y que este recinto sea utilizado como un medio para agredir, infamar y atribuirnos conductas que están absolutamente fuera del juego democrático. En consecuencia, solicito que el tratamiento de esta cuestión pase a la Comisión de Asuntos Constitucionales. (Aplausos.)

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