La votación del nuevo esquema para reemplazo de jueces, que el gobierno le pidió al Congreso, ocupó la semana pasada
a todo el bloque kirchnerista. Carlos Kunkel, Agustín Rossi, Dante Dovena, Patricia Fadel y hasta Arturo Heredia revisaron
varias veces el texto.
LEGISLANDO POR TELEFONO
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El oficialismo de la Cámara de Diputados dio en la última sesión una prueba de cómo se legisla en el país. Cuando se discutía la ley que establece el Régimen de Corresponsabilidad Gremial, el jefe de la bancada peronista, Agustín Rossi, interrumpió el debate para decir que el jefe de Gabinete lo había llamado por teléfono para decirle que podían votar tranquilos porque ese régimen, que pone en vigencia un sistema de control de los aportes de trabajadores rurales que Domingo Cavallo derogó cuando ocupó el Ministerio de Economía en épocas de Carlos Menem, sólo valdrá para la actividad rural y no para el resto de las actividades laborales. Eso quedará, afirmó, Alberto Fernández, establecido en la respectiva reglamentación que hará el Poder Ejecutivo. Esa irrupción telefónica motivó un segundo debate en el cual la oposición destacó tan extravagante técnica legislativa. Un diputado preguntó qué pasaría si Alberto Fernández abandonaba el cargo sin firmar esa reglamentación. El nuevo régimen permite que los gremialistas del campo que lideran Gerónimo «Momo» Venegas en UATRE podrán firmar acuerdos con la AFIP para designar a la empresa encargada de retener los aportes previsionales en cada región. La ley también beneficia al productor porque le permite depositar esos aportes cuando vende la cosecha y no durante el año cuando les falta liquidez. Pero tiene sus problemas: Hugo Moyano ya se quejó porque le quita el control a la caja gremial sobre esos aportes, algo que evitará la reglamentación prometida por Fernández. En la redacción que se votó el miércoles queda abierta la posibilidad de que el régimen se aplique no sólo a los trabajadores del agro, lo que le daría a la CGT un poder sobre el bolsillo de los empresarios que nunca tuvieron. Por eso Alberto Fernández tuvo que salir a aclarar que la reglamentación de la ley será mas que estricta. Veamos los pasajes más jugosos de ese debate, que cerró la diputada Graciela Camaño reclamando prisa en la votación porque «en nombre de mejorar, hemos hecho ya demasiadas cagadas». Impecable.
AGUSTIN ROSSI (PJ, Santa Fe): Señor presidente: salí del recinto unos minutos, por lo que pido disculpas a los señores diputados, pero tuve que atender una comunicación del señor jefe de Gabinete que voy a hacer pública con la autorización de él. El jefe de Gabinete me transmitió el compromiso del gobierno en el sentido de que vía reglamentación quedará taxativamente explicitado que el uso de los convenios de corresponsabilidad gremial estará destinado exclusivamente a las tareas del ámbito rural. Es decir que no podrá ser extensivo a ninguna otra tarea ni a ninguna otra rama de la actividad económica o laboral que pueda desvirtuar el espíritu con el cual este proyecto de ley se sancionó en su primera votación en la Cámara de Diputados.
Amén de todo esto, nosotros seguimos ratificando nuestro compromiso de presentar en el día de mañana un proyecto de ley que aclare las modificaciones introducidas al proyecto en el Senado, pero el bloque va a votar el proyecto tal cual tuvo despacho en la Comisión de Legislación del Trabajo, ratificando las modificaciones que se hicieron en el Senado de la Nación con los compromisos que acabo de asumir, que son públicos y que reitero en nombre de nuestro bloque y en el del gobierno, que es el que va a tener a su cargo la reglamentación.
MARIA AMERICA GONZALEZ (ARI disidente, Cap. Fed.): Tenemos un proyecto venido del Senado que es vergonzoso. El presidente de la Comisión de Previsión y Seguridad Social no puede aceptarlo porque él levantó las banderas de la seguridad social, y este proyecto del Senado las deroga. Por eso en la Cámara de Diputados se aprobó por unanimidad. Por eso es que estaba de acuerdo absolutamente con la decisión que había tomado el presidente de la bancada oficialista. Ahora, graciosamente decimos que sí porque hay un llamado telefónico. ¿Cuál es la naturaleza jurídica del cambio? Tenemos plenos poderes para sacar las contribuciones patronales y para que se pongan tarifas sin aportes. Tenemos plenos poderes para destruir el sistema de seguridad social y para que todos los sistemas de los trabajadores queden reducidos a un mínimo aporte; todos a tarifa y sin contribuciones. Entonces, nos queda un sistema público de reparto para los menesterosos, para los chicos, para los pobres. Y aquellos que ganan bien, aquellos que tienen la suerte de ganar bien, van a un sistema de AFJP. Eso sí está permitido; no hay ningún problema, estamos todos de acuerdo.
Cuando el oficialismo había propuesto una salida modificando un artículo en virtud de un acta, como dijo la señora diputada Camaño -no podemos negar su experiencia en materia de reglamentaciones-, nadie dijo nada. ¿Y ahora le creemos a un llamado telefónico? ¿Creemos en un milagro? Me pregunto dónde está parada la oposición, dónde estamos parados nosotros. ¿Por qué le creemos a un llamado telefónico, a una promesa? ¿Y si mañana, por ventura, Alberto Fernández no es más jefe de Gabinete? ¿Quién me asegura...
EDUARDO FELLNER (presidente, PJ Jujuy): Se ha agotado el tiempo del que disponía para hacer uso de la palabra, señora diputada.
M.A.G.: ¡Quiero la promesa de la Presidente! No me convence la promesa de un jefe de Gabinete.
E.F.: Se ha agotado su tiempo. Voy a someter a votación el proyecto.
M.A.G.: ¡Quiero la promesade la señora presidente de la Nación! ¡No me quite el uso de la palabra, señor presidente!
E.F.: Tiene vencido su tiempo, señora diputada.
M.A.G.: ¿Cuál es el tiempo reglamentario, señor presidente?
E.F.: Figura en el tablero.
M.A.G.: ¡No tengo ningún límite! No me dejan porque a esta hora ya tendríamos que habernos ido. El partido de Boca ya terminó. Puedo seguir en uso de la palabra. Es una vergüenza lo que pasa en el Congreso de la Nación.
E.F.: Redondee su exposición, señora diputada.
M.A.G.: Esta es una vergüenza nacional. No puedo creer que el oficialismo haya estado una hora con una propuesta y ahora la retire.
OSCAR AGUAD (UCR Córdoba): Lamento el disgusto de la señora diputada preopinante, a quien respeto, pero a nosotros no nos ha convencido ninguna llamada telefónica de ningún funcionario del Poder Ejecutivo. Simplemente confiamos en la palabra del presidente del bloque del oficialismo, que se ha comprometido a presentar un proyecto de ley que próximamente se votaría en esta Cámara, a fin de modificar el exceso que cometió el Senado al incorporar a todos los trabajadores, y no sólo a los trabajadores rurales. (Aplausos.)
LUIS LUSQUIÑOS (PJ disidente, San Luis): Lamentablemente, debo decir que si esto se vota en virtud de las palabras del jefe de Gabinete, nuestro bloque se encontrará en la incomodidad de votar por la negativa. Al señor jefe de Gabinete no le creemos nada, y menos le daremos ahora el poder de lapicera de reglamentar la ley. Queremos dejar esto taxativamente expresado.
GRACIELA CAMAÑO (PJ, Bs. As.): Solicito a los diputados que reflexionemos sobre lo que vamos a votar. Creo en el presidente de mi bloque. Además, él ha sido el autor del proyecto y conozco cuál es la génesis de su pensamiento con respecto a este tema, pero francamente nada me asegura que en el Senado se piense igual. Las reformas que el Senado introdujo al proyecto que hemos enviado no fueron cosméticas: tienen una clara intencionalidad. No se trata sólo del artículo primero, donde quizás los senadores incorporaron incluso el pensamiento de algunos diputados, a fin de no quedar encerrados en el Renatre, siendo un planteo que me parece correcto. Sin embargo, cuando entramos a examinar el proyecto, surge la clara intención de entregar el sistema previsional. La verdad es que en este recinto, en nombre de mejorar, hemos hecho ya demasiadas cagadas. (Aplausos.)
INTERIOR VS. CAPITAL
Otra ley de las tantas que se votan para subsidiar actividades reflotó en la sesión de los Diputados las desigualdades regionales. Fue en el debate sobre subsidios al transporte, durante el cual legisladores del interior se quejaron de la concentración de esos subsidios en la región metropolitana.
OSCAR AGUAD (UCR, Córdoba): Quiero dirigirmeal bloque del Frente para la Victoria, especialmente a los diputados nacionales por Córdoba, Santa Fe y Mendoza, y a todos aquellos que representan a provincias con capitales importantes. Por obra y gracia del señor secretario de Transporte de la Nación se dispone de cinco mil millones de dólares anuales en subsidios para la tarifa del transporte, de los cuales 86 por ciento se distribuye en la Capital Federal y el resto entre las distintas capitales de provincias. Como resultas, el transporte en la Capital Federal cuesta 90 centavos, mientras que en la capital de mi provincia, Córdoba, el boleto de transporte urbano de pasajeros cuesta 1,60 peso.
El año pasado Córdoba recibió 4.800 pesos por unidad, mientras que Buenos Aires percibió 11.000 pesos por unidad. Aclaro que estoy dando datos oficiales. Si comparamos estas cifras por habitante, la Capital Federal recibe 42 pesos por habitante y la de Córdoba 6 pesos por habitante.
Por último, quiero dar este otro dato para que por ahí tengamos en cuenta qué dice la gente en la ruta cuando pregunta dónde va la plata. Hay un total de 12.000 millones de dólares que se recaudan por derechos de exportación agropecuaria. De esa suma de 12.000 millones de dólares, Córdoba aporta 4.000 mil millones, es decir, 40 por ciento. El año pasado, Córdoba recibió en materia de subsidios para el transporte urbano de pasajeros 60 millones de pesos. Por eso la gente pregunta adónde va la plata. Coincido con el ex gobernador de Buenos Aires en que la plata no debe volver al sector que la produjo, pero la inequidad produce crispación y preguntas que no tienen respuesta.
El sistema de subsidios al transporte urbano de pasajeros tiene que ser equitativo. Yo sé, y por eso les hablaba a los diputados de mi provincia y de las provincias interesadas en la cuestión, que este tema del campo puso en el tapete quiénes están a favor de los representados y quiénes votan en contra de la gente que nos votó para que estemos en estas bancas.
Mi querido diputado: si esto no sale, diremos quiénes son los diputados por mi provincia que adhieren a lo que estamos diciendo y quiénes no, porque el tema de la adhesión partidaria tiene un límite, que es el sentido común.
No puede ser que Buenos Aires, donde está la mayor cantidad de votantes, se lleve 86 por ciento de los recursos que produce el país y que el interior reciba sólo el resto.
La votación del nuevo esquema para reemplazo de jueces, que el gobierno le pidió al Congreso, ocupó la semana pasada a todo el bloque kirchnerista. Carlos Kunkel, Agustín Rossi, Dante Dovena, Patricia Fadel y hasta Arturo Heredia revisaron varias veces el texto.
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