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4 de abril 2007 - 00:00

Los espías fueron, pero Bergoglio no

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Guillermo Oliveri
Sin la presencia de Jorge Bergoglio, el Episcopadorealizó ayer una oración de recuerdo de los «Testigos de la Fe de nuestro tiempo», donde se homenajeó a las monjas francesas Alice Domon y Leonie Duquet, asesinadas durante el último régimen militar. Al igual que el juez de la Cámara de Casación Penal, Alfredo Bisordi, el cardenal pasó parte de enfermo y, alegando una gripe, delegó la ceremonia religiosa en el padre Fernando Giannetti, de la Comisión de Ecumenismo.

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Desilusión entonces para los fieles, para el secretario de Culto, Guillermo Oliveri, y hasta para los dos comisarios kirchneristas de la Secretaría General de la Presidencia, que comanda Oscar Parrilli. Camuflados entre los vecinos del barrio de la Recoleta, Alberto Vulcano y Carlos López, los funcionarios del gobierno que planeaban oficiar de espías durante el oficio religioso que iba a dar Bergoglio, lucieron finalmente aburridos y desmotivados. No hubo críticas veladas al oficialismo y los enviados de la Casa Rosada ni siquiera se animaron a entonar el Himno del Buen Pastor con el que se abrió la ceremonia.

«Hay que ser prudentes. Este es un año electoral y debemos ser muy cuidadosos de la relación entre la Iglesia Católica y el gobierno. Estamos trabajando para que las relaciones sean las mejores», explicó Oliveri a este diario en la puerta de la Basílica Nuestra Señora del Pilar. Lo acompañaba el legislador kirchnerista porteño Sebastián Gramajo, que como no renueva su banca se animó a acercarse hasta la iglesia.

El secretario de Culto estuvo reunido con Sergio Fenoy, secretario del Episcopado, quien le confirmó que la Iglesia no realizó ningún pedido de audiencia con Kirchner. Más allá de Oliveri, no hubo ningún otro representante del oficialismo presente en el oficio religioso, pese a las gestiones del funcionario oficialista.

Néstor Kirchner parece decidido a permanecer lo más alejado posible del Episcopado: se ausentó del acto principal de Malvinas para no cruzarse con el obispo Juan Carlos Romanín -el mismo que se atrevió a liderar una protesta de docentes patagónicos en su feudo santacruceño-y ya anunció que no asistirá el tedéum que el cardenal oficiará el 25 de mayo en la Catedral Metropolitana.

A casi un año del último encuentro entre Kirchner y Bergoglio, el enfrentamiento entre la Iglesia Católica y el gobierno se profundizó. El Presidente había sorprendido el 11 de abril del año pasado al participar en un convento del barrio de Belgrano de la misma jornada de oración en honor a los mártires de la fe que ayer iba a oficiar Bergoglio. En aquel entonces, hasta simuló rezar, besó y abrazó al purpurado. Le sirvió a Kirchner la excusa de Bergoglio recordando a los monjes palotinos asesinados durante la última dictadura militar. Pero después de ese frío gesto se abrieron un sinfín de frentes de tormenta: el triunfo electoral del obispo Joaquín Piña en Misiones, la sanción de leyes tildadas de abortivas por el Episcopado -como la aprobación del Protocolo del CEDAW-, un seminario organizado por el cardenal para hablar de política en la UCA y hasta una reunión del Episcopado donde el jesuitafrenó un pedido de audiencia con Kirchner. Ayer, en el homenaje a los «mártires de nuestro tiempo», se recordó a las monjas francesas Domon y Duquet, que fueron secuestradas en 1977 de la Iglesia Santa Cruz. Sin embargo Kirchner y su gabinete no asistieron al oficio donde se recordó a sacerdotes, laicos, catequistas, religiosos y religiosas de la Iglesia Católica en todo el mundo, pero también a obispos, pastores y hombres y mujeres de otras confesiones cristianas.

  • Otros homenajes

    También se homenajeó al padre Andrea Santoro, asesinado en febrero de 2006 en Turquía; a los religiosos asesinados en los países de Africa; al obispo Oscar Romero, asesinado en Salvador en 1980 mientras celebraba la misa; y al cardenal de Guadalajara, Posadas Ocampo, asesinado por narcotraficantes por su lucha contra la droga.

    El guiño fue insuficiente para atraer a funcionarios de primera línea del gobierno nacional. Es más, ni la Cámara de Diputados ni la de Senadores le atiende el teléfono al jefe del Episcopado por temor a represalias de la Casa Rosada. El distanciamiento entre el kirchnerismo y Bergoglio es tal que ayer, al mediodía, uno de los principales colaboradores de Bergoglio se reunió en secreto con Elisa Carrió. La fundadora del ARI se encuentra abocada a sumar a su coalición cívica a algún referente laico cercano al Episcopado.

    El cardenal primado de la Argentina marchará también junto a los fieles en la tradicional procesión del Viernes Santo a lo largo de la Avenida de Mayo. La procesión, donde actores vocacionales y profesionales recrearán las 14 estaciones del Calvario de Nuestro Señor Jesucristo es organizada por quinto año consecutivo por el Arzobispado de Buenos Aires y la Asociación Amigos de la Avenida de Mayo, y culminará a escasos metros del despacho presidencial.

    E. R.
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