El kirchnerismo está tan necesitado de votos en el Congreso que el jefe de Gabinete, Sergio Massa, decretó un indulto generalizado para los diputados y senadores que votaron contra el proyecto de retenciones móviles. Cristina de Kirchner debió ceder y dejar atrás la doctrina de su esposo Néstor, que dividía a los peronistas díscolos entre «recuperables» y «no recuperables».
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La amnistía de Massa llegó el martes por la noche en una cena realizada en la presidencia del bloque kirchnerista, en el Senado. Los organizadores fueron el jefe de la bancada del Frente para la Victoria, Miguel Angel Pichetto; y el presidente provisional del Senado, José Pampuro. También estuvieron el secretario parlamentario Oscar González y el secretario de Gabinete y Gestión Pública, Juan Manuel Abal Medina.
«Los necesitamos a todos, no vamos a introducir cambios en la estructura del bloque ni en las comisiones», informó Massa a los senadores, dando así de baja el plan alentado por kirchneristas de paladar negro como los diputados Carlos Kunkel y Dante Dovena para expulsar de la presidencia de comisiones a sus colegas peronistas que defeccionaron en la pelea contra el campo.
Agradecimiento
El senador pampeano Rubén Marín agradeció la comprensión que mostraron con su actitud y aseguró que se vio obligado a votar contra las retenciones móviles «en defensa de los productores de mi provincia». Pero advirtió a Massa y a Pichetto sobre la importancia de «estar más atentos a las necesidades de la sociedad».
Otra infiel, la senadora riojana Teresita Quintela, buscó justificar su voto negativo, pero Pichetto le refregó un pacto incumplido: «Vos le prometiste a la Presidenta que ibas a votar a favor».
Es que, tras el conflicto agrario, el oficialismo perdió el control hegemónico de las Cámaras en el Congreso.
Justo cuando Cristina de Kirchner envió a la Cámara de Diputados el proyecto de reestatización de Aerolíneas Argentinas y el de aumento de las jubilaciones. Si bien el oficialismo no tendría problemas en aprobar un incremento en los haberes jubilatorios, acatando un fallo de la Corte Suprema más que por sus ansias de redistribuir el ingreso, el desembarco en Aerolíneas promete ser traumático.
Argumentos
Ni radicales K ni peronistas rebeldes como Carlos Reutemann, Juan Carlos Romero o Adolfo Rodríguez Saá apoyan en el Senado el proyecto enviado por el Poder Ejecutivo al Congreso para que el Estado se haga cargo de unos 890 millones de dólares de pasivo que dejó el grupo español Marsans.
«Ya nos cansamos de votar leyes a libro cerrado, y después del rechazo de las retenciones móviles, el gobierno deberá tener en cuenta nuestras opiniones», es el argumento de los senadores del PJ enfrentados con el gobierno nacional. Durante el debate sobre las retenciones móviles en la Cámara alta, el kirchnerismo sufrió la baja de al menos ocho senadores peronistas y dos aliados, como los radicales Pablo Verani y el santiagueño Emilio Rached, quienes evalúan junto a Reutemann y Romero la conformación de un bloque por fuera del oficialista Frente para la Victoria.
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