Mauricio Macri durante el anuncio en un basural de Lugano.
Pese al temido "sindrome de la segunda vuelta", que ya lo jaqueó en 2003, Mauricio Macri volverá a probar suerte en la ciudad de Buenos Aires, aunque en esta oportunidad llega más consolidado y tiene chances reales de ascender a la Jefatura de Gobierno.
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Esto sucede porque no tendrá un único contendiente para el máximo sillón porteño -como sucedió con Aníbal Ibarra hace cuatro años- y cerca de Macri creen que Jorge Telerman y Daniel Filmus terminarán dividiéndose el "voto progresista" que dominó en los últimos años la política metropolitana.
Pero Macri no concibe su renovada apuesta por la conducción de la Ciudad como un destino final de su carrera política, sino como un estadío previo a su anhelo de llegar a la Presidencia de la Nación.
Por eso es que sus colaboradores más cercanos revelaron que la decisión que comunicó hoy "le costó mucho más que otras", porque supuso postergar al menos cuatro años su intención de ser candidato a presidente, para lo cual venía trabajando.
Como fuera, la definitiva irrupción de Macri en el escenario electoral porteño pondrá a prueba al jefe de Gobierno Telerman y al ministro-candidato Filmus, que deberán disputarse la posibilidad de llegar al ballotage con el líder de la centroderecha.
Es que la Constitución porteña establece que un candidato sólo puede ganar la elección para jefe de Gobierno en primera vuelta si obtiene el 50 por ciento más uno de los votos, una performance impensable para la actual contienda electoral.
Pero Macri tiene garantizado -si no sucede nada estrepitoso en su campaña- su pase a la segunda vuelta: quedará por verse luego si es capaz de imponerse en el ballotage ante la polarización que genera su figura en la Ciudad.
Por todo esto no es de esperar que Macri se pronuncie sobre las elecciones presidenciales hasta después de los comicios porteños del 3 de junio, cuyo resultado será clave además para determinar si podrá imponer su criterio o deberá resignarse a seguir pretensiones ajenas.
Esperarán ese momento los ex ministros Roberto Lavagna y Ricardo López Murphy, además del gobernador neuquino Jorge Sobisch, todos ellos con la intención de conseguir el respaldo de Macri en la carrera presidencial.
Dentro del esquema de poder imaginado por Macri también ingresa Juan Carlos Blumberg, a quien el líder de PRO le pidió que se presente como candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires.
Sin embargo, ese pedido suponía que Macri se presentaría como postulante a la Presidencia, algo que finalmente el titular de Boca Juniors portergó hoy, al menos por cuatro años, hasta 2011.
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