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21 de marzo 2007 - 00:00

Macri pide megainterna para elegir candidato a presidente

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Mauricio Macri
Temeroso de que la riña lo salpique en la Capital, Mauricio Macri maneja una propuesta para encauzar la disputa entre los anotados a figurar como candidato presidencial del centroderecha contra los Kirchner: una interna nacional entre los aspirantes.

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El bosquejo que tantea Macri, y lo comentó con dirigentes de su entorno, consiste en convocar a una megaprimaria en todo el país donde se enfrenten Roberto Lavagna, Ricardo López Murphy, Jorge Sobisch y Ramón Puerta. Por razones obvias, excluyó a Elisa Carrió.

La idea no es nueva: en 1998, la Alianza utilizó ese modelo para dirimir entre el radical Fernando de la Rúa y la frepasista Graciela Fernández Meijide quién se enfrentaría al candidato del PJ, Eduardo Duhalde. Historia conocida: ganó, por asalto, De la Rúa.

Dos años más tarde, Domingo Cavallo y Gustavo Beliz replicaron el esquema -con algunos rasgos de sofisticación, como la votación vía telefónica- para resolver quién competiría por la Jefatura porteña. Festejó Cavallo, que luego cayó ante Aníbal Ibarra.

Hay un antecedente más añejo: a finales de la década del 80, la naciente Izquierda Unida (IU) organizó una votación de alcance nacional para descifrar quién era el mejor candidato para hermanar al trotskismo vernáculo. Néstor Vicente derrotó a Luis Zamora.

Esta vez, de concretarse, competirían un radical desafiliado, López Murphy; un peronista, Ramón Puerta y un provinciano, Sobisch. En la teoría Macri, aunque la probabilidad huele a menos que cero, figura también el peronista aliado de la UCR, que es Lavagna.

Ese mix ambiguo es el menú del que dispone el centroderecha para competir en octubre contra los Kirchner, Néstor o Cristina. Macri, a su modo y con sus urgencias, propone someterlo al ring de las urnas para resolver las disputas de protagonismo.

El presidente de Boca retoma el modelo de la primaria abierta en un intento por ordenar la embretada discusión entre sus socios por quedarse con el cargo que él dejó -¿definitivamente?vacante cuando se lanzó a competir en la Ciudad contra Jorge Telerman y Daniel Filmus.

Lo mueve el pánico: interpreta que los codazos entre López Murphy, Sobisch y Puerta, tres dirigentes que son más o menos sus socios -aunque no lo sean entre ellos-, podrían perjudicar su performance porteña, donde un traspié mínimo se mide como un costo enorme.

Por eso, con la zanahoria de una megainterna nacional, desliza un pedido: sugiere, casi suplica, que hasta que pase la elección en la Capital Federal sus aliados se muevan con cautela para no perjudicarlo. Traducción: sólo quiere ganar tiempo.

«Si no tenemos un buen resultado en la Capital, no hay octubre», suele repetir Macri con tono místico, casi terminal, a modo de intimación a sus asociados para que moderen las pasiones electorales que, interpreta, lo dañan en la pulseada por la Jefatura porteña.

Hay algo más: de ese modo, Macri evita tomar partido por uno de los pretendientes y sobrevuela con la pretensión de ser, más adelante, el «gran elector».

Hizo algunos sondeos y generó expectativa. Tanto Puerta como Sobisch, cada cual con sus argumentos, aseguran que les conviene una eventual primaria nacional. Uno se recuesta en el peronismo; el otro dice que se hace fuerte en el interior del país.

A su regreso de Guatemala, López Murphy recibirá un mensaje de Macri para que examine esa alternativa. Recién entonces se tanteará cómo evalúa el ex ministro la posibilidad de una megainterna.

Si avanza el plan, luego tendrán que pulir el procedimiento y la logística. En principio, como se trata de dirigentes de distintos partidos, la idea es usar el padrón general. O, más difícil, a confeccionar, un padrón propio, previa inscripción de los interesados en votar.

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