Mauricio Macri -que anoche viajó a Europa por una semana-levantó ayer la veda para salir a dialogar con otras fuerzas políticas luego de la reunión inconsulta que un puñado de legisladores porteños del PRO habían mantenido con Roberto Lavagna. Ese encuentro irritó al diputado xeneize, quien advirtió en el ex ministro la intención de posicionarlo como el referente porteño de su proyecto presidencialista.
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Fueron los legisladores capitalinos Diego Santilli y Gabriela Michetti, entre otros, los que asistieron a una cena con Lavagna sin el permiso de Macri. A partir de ese incidente, el jefe del PRO ordenó congelar los contactos con el ex ministro kirchnerista a quien acusó de querer bajarlo de la pelea por la Presidencia. Rápido de reflejos, Macri lanzó una convocatoria a las fuerzas de la oposición para consensuar un acuerdo programático para 2007, antes de discutir candidaturas. Los principales destinatarios del llamado, Lavagna y Juan Carlos Blumberg, no respondieron.
Ayer, antes de partir al exterior, Macri exhortó a los dirigentes de Compromiso para el Cambio a iniciar vínculos «en forma ordenada» con referentes de otros partidos y a «no descuidar» a ningún socio del frente. Designó además a una comisión encargada de establecer contactos extrapartidarios: Néstor Grindetti, Jorge Macri, Horacio Rodríguez Larreta y Michetti.
Responsabilidad
«Que todo el mundo hable con quien quiera, pero que se haga responsable y que, además, mantenga al resto al tanto de cualquier conversación», fue la instrucción impartida por Macri a su tropa en el búnker de la calle Alsina al 1300, según relató uno de los participantes del encuentro.
El mensaje hacía una tácita referencia a los legisladores macristas que habían iniciado conversaciones individuales con Lavagna, y crisparon el ánimo del principal socio, el titular de Recrear, Ricardo López Murphy.
Macri buscará también en lo que queda del año afianzar su relación con el gobernador neuquino, Jorge Sobisch, y, para eso, sus asesores ya están organizando algún «encuentro de café» entre ambos en el distrito porteño, aseguraron fuentes de CPC. De hecho, el viernes el sobrino y brazo derecho de Sobisch, Rodrigo Salvadó, almorzará con dirigentes macristas para intentar fijar una agenda común.
La reunión de ayer sirvió también para formalizar la pretensión de «impulsar nuevas relaciones», de cara a 2007, con la aclaración de que «aún no hay nada establecido» con ninguna fuerza nueva.
Consultado sobre si existía una mesa de enlace específica para dialogar con el lavagnismo, Grindetti respondió a este diario que «todavía no aparecieron interlocutores».
Para aliviar tensiones de cara al año próximo, en el macrismo se acordó no dar pasos inconsultos que molesten a los socios de Recrear, por un lado, e intentar convencer al «bulldog» de que no canalice sus quejas a través de los medios, por el otro. Aun con la certeza de que López Murphy es un socio complicado, el macrismo tiene en claro que «sería terriblemente negativo mostrar una ruptura en la oposición».
Mientras tanto, Macri volvió a calzarse ayer el traje de virtual candidato a jefe de Gobierno: repartió hamburguesas a alumnos de escuelas especiales en un local de comidas rápidas de Caballito y escuchó los reclamos de los vecinos.
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