18 de junio 2003 - 00:00

Malvinas vuelve a "la casa"

El canciller Rafael Bielsa sostuvo ayer que la Argentina se posicionará «de una manera distinta» en política exterior, modificando el concepto de seducción que primó durante la gestión de Carlos Menem para discutir la soberanía de las Malvinas. Aunque aclaró no esta «seguro» de que los cambios garanticen mejoras con Gran Bretaña. Al menos es honrado.

Agregó, porque en esto nunca es corto, que «si hubo un error en la política de seducción es que para seducir hay que ser seductor y la Argentina no era seductora por mandar postales, invitar al té o regalar ositos». Más bien, esta nueva política se acerca a las que impulsaron Raúl Alfonsín y Dante Caputo entre 1983/'89. O sea, las que propone «la casa» (Cancillería).

Respondiéndole a Bielsa, el gobernador inglés en las Malvinas, Howard Piers, sostuvo que «no hay posibilidades de que haya una negociación sobre la soberanía de las islas con el gobierno argentino», mientras los habitantes de los archipiélagos usurpados mantengan su posición de «permanecer como británicos». Y eso,claro, hasta que la Argentina sea una potencia, será difícil de modificar.

• Sin decisión

En rigor, el funcionario repite lo que siempre dicen desde Londres, cualquiera sea el «posicionamiento» argentino: la soberanía no se discute. Y, para modificar ese esquema en forma parcial, en tiempos de Guido Di Tella se imaginó una alternativa que escandalizó a «la casa» y a Lucio García del Solar, hoy reciclado como pensador por Bielsa. En rigor, Di Tella y Cía. copiaron una estrategia del socialista Felipe González aplicado sobre Gibraltar hace 20 años: tentar a los isleños, negociar o acordar con Gran Bretaña por cuestiones menores, integrando el archipiélago al continente. De ese modo, se pensaba que la soberanía culminaría en un fait accompli por la suma de entendimientos, no sólo por los ositos o el té, sino por asistencia sanitaria, intercambio de vuelos, suministro de combustible, etc. Nadie sabe si esta política tendría buen puerto -hoy parece que a España le va bien en ese sentido, pero la Argentina no es España, ni en dimensión, poderío ni relación con EE.UU.-, al menos parecía razonable en materia de vínculos e intercambio, al revés de lo que pregonaba el radicalismo en tiempos de Arturo Illia con Miguel Angel Zavala Ortiz (finalmente, Alfonsín es un hombre de partido).

Bielsa encamina otra estrategia no sólo por advenedizo en estas lides de la diplomacia. Lo han «seducido» -«la casa» tiene esas virtudes- con la promesa de que Brasil, país con el cual hoy existe un óptimo amorío, aceptará incluir el tema de Malvinas en la negociación con la Unión Europea. Según le han hecho creer al ministro, esto será clave para la devolución de las islas.

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