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31 de agosto 2005 - 00:00

Más fuerte duhaldismo ahora en el Congreso

Los diputados kirchneristas se han propuesto demostrar hoy que la interna bonaerense no afecta el buen gobierno en la Argentina. Lo concretarán haciendo sesionar la Cámara para aprobar una ampliación de facultades de la AFIP. Para lograrlo, los diputados que responden a Kirchner le pidieron al gabinete una tregua verbal con el duhaldismo. O, por lo menos, con Eduardo Camaño, presidente de la Cámara. Depende el gobierno del duhaldismo, sobre todo por las intrigas que afectan al cuarteto que conduce el bloque.

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Eduardo Camaño

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Osvaldo Nemirovsci, rionegrino, ultra-k e integrante del denominado «cuarteto imperial» que conduce el bloque del PJ, fue especialmente cuidadoso: «No podemos pelearnos con el presidente de la Cámara -dijo a una radio porteña- porque hasta diciembre hay leyes que aprobar y el cuerpo debe sesionar, por lo menos, cada 15 días». La sinceridad, acaso excesivamente pragmática, de Nemirovsci, fue el contrapunto de las expresiones del ministro del Interior y del jefe de Gabinete. El primero, Aníbal Fernández, se quejó de que Camaño hubiera dicho que después de octubre podría sobrevenir otro 19 y 20 de diciembre: «Si eso no es parte de un objetivo no confeso o una cosa desestabilizadora o, por lo menos, amenazadora al gobierno constitucionalmente, legítimamente elegido, no sé a quién nos estamos refiriendo», dijo el logorreico Fernández, en una de sus habituales rondas radiofónicas. Es lógico que este Fernández se enardezca con el tema: no se sabe si está muy dispuesto a defender a Kirchner pero seguramente sí a atacar a Camaño con quien desde hace tiempo mantiene una interna de barrio en Quilmes.



Nemirovsci intentó impedir la avalancha de reproches sobre Camaño. No era para menos. El peronismo de Diputados está fisurado; sólo en la superficie mantiene la unidad de la bancada pero cada fracción realiza sus reuniones por separado. Ayer, por ejemplo, los diputados que responden a la Casa Rosada no consiguieron hacer la suya. Falta de disciplina, desconocimiento entre los miembros del grupo e intrigas en el «cuarteto» que conduce este sector están entre las causas de la inoperancia.

En efecto, por lo menos dos de los cuatro jefes están en conocimiento de que Carlos Caserio estaría investigando las pensiones y los subsidios que distribuía la anterior conducción. Sobre todo los registros a nombre del santiagueño Fernando Salim (la saga santiagueña acaso prometa más novedades en esa guerra de tetrarcas). Una manera, hay que presumir, de destapar movimientos económicos del duhaldismo que ya se inició con la anterior divulgación de los contratos que tenía a su cuenta cada integrante influyente del bloque, sobre todo José María Díaz Bancalari, el ex presidente de la bancada y segundo de Chiche Duhalde en la candidatura al Senado. Caserio es cordobés, juega su rol discretamente y calcula que después de diciembre será su hora.



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