Desde una fundación en la calle Diagonal Sur al 700, el apoderado de la fórmula Menem-Romero, Dr. Luis Giacosa, informó a la Junta Nacional Electoral que el binomio que representa se presentará a la segunda vuelta electoral el 18 de mayo próximo, aun cuando todavía no se ha pronunciado la Asamblea Legislativa formalmente. Menem, así, sale a enfrentar la versión planeada desde el gobierno de que se abstendría por temer una derrota. «O pierde por nocaut o por abandono», dijo Duhalde para azuzarlo. El candidato más votado en la primera vuelta (4.700.000 votos) conscientemente convalida la estrategia de versiones del gobierno, cuyo mayor temor -en sus propios pronósticos- no es hoy que su candidato, Néstor Kirchner, pierda el ballottage sino que el riojano no se presente, con lo cual el santacruceño quedaría consagrado presidente desde el segundo puesto que obtuvo el 27 de abril y con sólo 22% del padrón electoral y, dado que hubo una abstención récord al no votar de casi 6 millones de ciudadanos, gobernaría con 16% de la sociedad. Esto derrumbaría la larga estrategia de Eduardo Duhalde para consagrar a su propio sucesor. De ahí que planeó (concurrió a un programa televisivo matutino) pinchar a Menem con que no iría y el riojano reaccionó ayer, con gran alivio y festejo en la Casa de Gobierno. La decisión de Menem es real -inclusive ya ordenó la impresión de boletas en número de 75 millones, para reponer si se repite la sustracción o «tapado» de la suya, aunque ahora será mucho más difícil porque habrá sólo dos papeletas en el cuarto oscuro-, para evitar discusiones. Hay quienes le piden «no convalidar la maniobra electoral del duhaldismo», que arrancó eliminando las internas partidarias. Otros le proponen ir al ballottage con la promesa de que, si gana, a los 3 meses convocará a nuevas elecciones de presidente precedidas de internas obligatorias en los partidos para que en un ballottage pueda haber sólo una fórmula peronista y tenga más opciones partidarias, dos al menos, el electorado, hoy obligado a dirimir entre dos hombres del mismo partido, que equivale a dirimir la interna justicialista que no se realizó por imposición duhaldista. Si el gesto de ratificarse primero que Kirchner lo ayuda a ganar, habrá refirmado su accionar limpio, buscando votos propios, contra un candidato operado desde el gobierno. Si pierde Menem, ya optó por sobrellevar con valentía la primera derrota en toda su vida política más los embates que le caerán encima, aunque no el de cobardía electoral para enfrentar las urnas. Si gana, por la diferencia que sea, su poder estará totalmente consolidado con votos absolutamente propios porque peleó contra dos adversarios, uno de ellos, Duhalde, respaldado con todos los poderosos resortes del Estado. «En la cobardía de no presentarse, se equipararía a Duhalde, que privilegió siempre posiciones personales antes que el país. Además, no tendría futuro político. Jugándose a ganar lo tiene. Puede ser legislador nacional (senador por La Rioja, porque diputados ya eligió esa provincia el domingo 27) antes de fin de año o volver a dirigir su provincia natal», explicaban ayer en su entorno. «Pero cree totalmente que va a ganar, como en 1946, cuando toda la prensa decía que ganaba la Unión Democrática. O, inclusive, en 1989, cuando la mayoría creía en el triunfo de Eduardo Angeloz. Se tiene una fe bárbara», agregaban. En función de país, es mejor que haya ballottage y salga un presidente con respaldo real de votos, aunque, en el caso de Kirchner, Duhalde se vaya a creer dueño de los que obtenga. Será otro problema del santacruceño. La declaración de Anne Krueger, del Fondo Monetario, tiene mensaje claro: los organismos internacionales no ven mal a Kirchner, como sí ven y siempre vieron mal a Duhalde.
El escrito presentado por el apoderado de la fórmula Menem-Romero a la Junta Nacional Electoral para oficializar antes de tiempo la participación en el ballottage cita «las maliciosas versiones» que echó a correr el duhaldismo de que se bajaría de la segunda vuelta.
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Hasta ese momento, los menemistas sólo habían declarado delante de micrófonos y cámaras de TV que no desistirían de la segunda ronda. Informate más
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