Los ministros del Interior de los países del Mercosur y naciones asociadas acordaron ayer en Buenos Aires llevar una política común para reclamar a Estados Unidos y a la Unión Europea el respeto por los derechos de los inmigrantes sudamericanos.
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«La inmigración no puede estar desvinculada de los derechos humanos (los inmigrantes) no pueden ser tratados como delincuentes», advirtió el secretario ejecutivo del gobierno de Brasil, Luiz Paulo Teles, al término de la reunión. En el encuentro, que se desarrolló en la Casa de Gobierno, Brasil recibió la presidencia pro témpore del grupo de ministros de parte de Aníbal Fernández.
El funcionario argentino coincidió con Teles en reclamar a las naciones desarrolladas que tengan «el mismo trato que tuvieron sus ciudadanos cuando llegaron a nuestros países» en Sudamérica. Ambos rechazaron, además, los «tratos inhumanos» a los que a veces son sometidos los inmigrantes indocumentados. Fernández agregó que el tema podría ser planteado en las Naciones Unidas. No obstante, el representante brasileño admitió que, además de unirse frente a Estados Unidos y Europa, la región debería resolver problemas migratorios internos.
«No tiene sentido que haya ciudadanos ilegales dentro de nuestra región», destacó Teles. Entre los acuerdos firmados el jueves también se ratificó un plan de acción para combatirel tráfico de personas. Además de los funcionarios de la Argentina y Brasil, participaron de la reunión de ministros del Interior los representantes de Paraguay y Uruguay, así como de Venezuela, que está en proceso de asociación plena al Mercosur. También estuvieron presentes funcionarios de Bolivia, Chile, Perú, Ecuador y Colombia.
Sólo en Estados Unidos viven 41,3 millones de hispanos, de los cuales 11,6 millones son mexicanos, 8,4 millones de otros países latinoamericanos y el resto son descendientes de latinoamericanos nacidos en EE.UU.
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