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10 de noviembre 2006 - 00:00

Moyano, aislado, les pidió auxilio a sus adversarios de la CGT

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Hugo Moyano
No cesa la adversidad para Hugo Moyano. Ayer fue en Moreno: lo abuchearon los simpatizantes de Néstor Kirchner, subido el camionero a un palco de campaña desde el cual el Presidente, paradójico como siempre, ordenó el fin de todas las campañas «porque hay que gobernar» (también pidió no hablar de candidaturas mientras lanzaba a su esposa, Cristina). Enrojecieron Moyano y los amigos a los que había subido al tablado: el taxista Omar Viviani y el colectivero y terrateniente Juan Manuel Palacios. Esta vez no fue el «Pata» Juan Pablo Medina el que lo insultó: habrá que creer que hay gente a la que, espontáneamente, no le gusta Moyano.

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Más allá de estas dificultades, el secretario general de la CGT resiste, con uñas y dientes, por la silla en la que se encuentra instalado, ahora por mandato de Néstor Kirchner y Héctor Méndez (el titular de la UIA fue el primero en sugerir la permanencia del sindicalista para poder negociar salarios en mejores condiciones). Las formas de Moyano sorprenden. No lo hace «a los tiros», como había prometido, acaso porque a su pistolero «Madonna» Quiroz el abogado Daniel Llermanos le ordenó abandonar el revólver. Tampoco adoptó el método «a lo guapo», con el que había amenazado a quienes quisieran llevarlo por delante. El camionero flota en el vacío de la central obrera, donde ya no domina ni el quórum del consejo directivo y, desde esa debilidad, pidió auxilio.

La caída se produjo el miércoles pasado al mediodía. Moyano se entrevistó con Andrés Rodríguez. A su lado se sentó, como siempre en los momentos difíciles, su principal asesor: el ganadero Palacios. Para que se comprenda el significado de este encuentro habría que consignar algunos detalles. Por ejemplo, que el «Centauro» Rodríguez es uno de los tres sindicalistas importantes que se separaron de la mesa de conducción del camionero después del escándalo de San Vicente. Los otros dos son Gerardo Martínez (Construcción) y Luis Barrionuevo (Gastronómicos).

Otro dato que debe tenerse en cuenta es que Rodríguez conduce la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN), que tiene como empleadoral Estado (es decir, al gobierno, para ponerlo en términos argentinos). Es difícil que el «Centauro» haga algo que no tiene el visto bueno de Alberto Fernández, el jefe de Gabinete, su contraparte en la paritaria del sindicato.

Durante el encuentro, Moyano admitió su debilidad y pidió colaboración para componer una reunión de consejo directivo que le permita convencer a Kirchner de que sigue controlando la central obrera. Rodríguez le mostró las dificultades para esto último: «Antes deberíamos tener una reunión con los que tienen que sentarse, para ver si vuelven». Se refería, claro, a Barrionuevo y también a Gerardo Martínez, quien sigue en un viaje internacional más largo que los que hacía Marco Polo.

El bloque que ya no se sienta a la mesa de Moyano está integrado por 12 sindicatos: químicos, garajistas, seguridad, construcción, obras sanitarias, telepostales, gastronómicos, viajantes, vialidad, bancarios, empleados públicos y plásticos. Antes de regresarlos al redil, Moyano deberá ajustar cuentas con Rodríguez, Martínez y Barrionuevo. Los tres, sobre todo Barrionuevo, hacen equilibrio porque no quieren perder su alianza con los «gordos», grandes gremios que abandonaron a Moyano desde muy temprano, pero que no regresarán a la CGT hasta que no ruede la cabeza de su jefe actual.

Como suele suceder en el gremialismo argentino, la discusión no es ideológica ni sindical. El fondo de los problemas es siempre el dinero: por eso la condición para que Moyano recupere la tranquilidad será, por lo menos, que configure una conducción colegiada en la que se distribuyan «equitativamente» (es decir, entre los amigos) las ventajas que recibe de Kirchner a cambio de garantizar la paz social. Pero para que esto pueda comenzar a tratarse el camionero debe esperar: Martínez sigue viajando y Barrionuevo pasa casi todo su tiempo en Catamarca, donde aspira a convertirse en gobernador.

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