La última vez que el monitor de la política registró un signo vital en el PJ fue en aquel congreso donde Cristina Kirchner vapuleó a toda su dirigencia, empezando por Chiche Duhalde. Fue una muestra más de la distancia que existe entre la primera dama y el promedio de los exponentes de su partido. Ahora, la mujer del Presidente aspira a ser la candidata de esa fuerza, tal vez acompañada por un radical como Julio Cobos. Casi una fórmula extrapartidaria. Es lógico, entonces, que su esposo ponga paños fríos entre los disconformes. No vaya a ser que se tienten con expresiones disidentes del PJ. Atenta a estas preocupaciones y presionada por caudillos importantes del partido (el más estridente, Adolfo Rodríguez Saá), la jueza María Servini de Cubría ordenó el descongelamiento del peronismo y la convocatoria a internas para conducirlo en junio. Casi un premio consuelo para los excluidos del poder que se gestiona en la Casa Rosada.
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