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Galimberti, conocido como dirigente montonero de la década del '70, inicia su carrera política unos años antes como simpatizante nacionalista de Tacuara, y más tarde forma parte del grupo fundador de las Juventudes Argentinas para la Emancipación Nacional (JAEN). Aunque en ese ámbito vitoreaban al ex presidente Juan Domingo Perón, entonces exiliado en Madrid, muchos componentes también profesaban cierta inclinación filo nazi.
Luego se convierte en secretario de la Juventud Peronista, viaja a Madrid, es un interlocutor publicitado de Perón y adalid de la violencia armada. Rubio, peinado a la cachetada, casi un «caquero», casi siempre con paraguas, se hizo famoso en determinados sectores. En l973, sin embargo, entró en el ocaso dentro de la «orga» Montoneros: Perón estaba molesto con Galimberti porque éste había llamado a la formación de milicias populares. De jefe terminó en subalterno. Tras el golpe militar del '76, se marchó al exilio a París donde llegó a trabajar un tiempo como chofer de taxi, donde murió su esposa -hermana de Patricia Bullrich- y se peleó con la cúpula de la guerrilla. Reprochaba, con otros disidentes, que ese directorio se había quedado con algunos vueltos.
En ese período participa en el secuestro de los empresarios Jorge y Juan Born, operativo en el cual también matan a un chofer de la familia. Obtuvieron un rescate superior a los 60 millones de dólares, del cual Galimberti también recordaba: «Pensar que durante más de una noche dormí sobre esa fortuna como si fuera un colchón. Jamás toqué un peso». Curiosamente, con los años, establece una óptima vinculación con su secuestrado, Jorge Born, con el que además constituye una relación societaria. Este diario, en primicia, por entonces contó y fotografió el casamiento de Galimberti en Punta del Este, al cual asistió un hijo de Born como invitado. Cuestiones de la vida o del cine.
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