Tabaré Vázquez le aseguró ayer a dirigentes de la oposición uruguaya, que su país está negociando con la Argentina dentro del marco de la facilitación del rey Juan Carlos de España, «un nuevo Estatuto del Río Uruguay», además de la discusión de la «Comisión Administradora del Río Uruguay» y un «polo de desarrollo ambiental conjunto»; lo que implicaría, si fuese cierto, que la Argentina estaría aceptando la construcción de la pastera en Fray Bentos.
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Anoche, desde el gobierno argentino, se negaba radicalmente esta posibilidad; y se aseguraba que en ningún momento de todos los encuentros de Madrid y Nueva York, ninguno de los dos países en conflicto propusieron alguna modificación del Tratado y que siempre el objeto de las discusiones fue la relocalización de Botnia.
Vázquez dijo además, en una reunión en Montevideo con los máximos representantes del Partido Nacional, que su país nunca consideró en la ronda de negociaciones con la Argentina la relocalización de Botnia y que no discutirá ningún posible acuerdo final, mientras duren los cortes de los puentes internacionales.
Estas definiciones fueron dadas anoche por algunos de los dirigentes opositores que se encontraron ayer con el presidente uruguayo, entre los que se menciona al líder del Partido Nacional, Jorge Larrañaga, Sergio Abreu, Luis Alberto Heber y Francisco Gallinal, también de la misma agrupación política; mientras que la reunión fue confirmada por la página oficial del gobierno del país vecino.
Nuevo conflicto
Así, de confirmarse los «proyectos» que Vázquez dijo que se discutían con la Argentina en las cumbres de «facilitación» organizadas por el monarca, y que cuentan con la mediación del embajador español José Antonio Yáñez Barnuevo, aparecerá un nuevo conflicto con la Argentina.
Desde el gobierno argentino se negó siempre la posibilidad de una modificación del Estatuto del Río Uruguay, ya que la violación de este acuerdo internacional es la base de la presentación judicial ante La Haya. Este caso es además la última esperanza para que eventualmente exista una relocalización de Botnia, ya que esa Corte, el 12 de julio de 2006, falló que el gobierno del país vecino se hace responsablede «desmantelar» la pastera si se confirmara que existe contaminación ambiental. Como consecuencia, si la Argentina renunciara al tratado y lo modificara, perdería casi definitivamente fuerza legal la presentación ante La Haya.
El mismo razonamiento surge de la posibilidad de modificar la CARU, el organismo dependiente de la Cancillería de Jorge Taiana encargado de controlar la vigencia del tratado incluyendo la violación ambiental.
Idea marginal
Las mismas fuentes del gobierno argentino aseguraban, además, que en el caso del «polo ambiental conjunto», se trata de una idea absolutamente marginal en las negociaciones y sobre la que en ningún momento se avanzó seriamente. Esta alternativa, que fue expuesta por Uruguay en una de las primeras reuniones de Nueva York y que tuvo cierto aval de Yáñez Barnuevo, «quedó de lado cuando la Argentina no quiso discutir cuestiones vinculadas con la imposibilidad de una relocalización de Botnia», según aseguró a este diario la fuente argentina.
La información surgida ayer desde Uruguay, agrega luego que «se prevé que estas reuniones continúen con el objetivo de profundizar el diálogo a futuro entre ambos países, con la facilitación española» y que los «proyectos» que Vázquez le expuso a los dirigentes del Partido Nacional estaban siendo analizados por el mediador español Yáñez Barnuevo. Todo esto también fue desmentido desde la Argentina.
En la reunión de ayer en Montevideo, el jefe de Estado de Uruguay también remarcó que su gobierno «no negociará con la Argentina con los puentes binacionales cortados, a pesar de que el diálogo entre ambos países se mantiene» y que «el tema de la relocalización de Botnia nunca fue considerado por este gobierno».
Hay que recordar que una de las cláusulas que en su momento hablaron el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y el secretario general de la Presidencia de Uruguay, Gonzalo Fernández, figuraba que la Argentina continuaría con su reclamo por la relocalización ante La Haya, lo que implicaría que se conviviría con una Botnia operando, mientras que Uruguay aceptará la vigencia de los cortes siempre que otros pasos fronterizos (Colón) estén abiertos.
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