Carrió, pese a que queda cuarta en la elección más reñida de la historia, no gana en ninguna provincia.
Al comparar estos resultados por distrito con el Indice de Población Bajo la Línea de Pobreza que surge de la Encuesta Permanente de Hogares de mayo de 2002 -el que, pese a que toma sólo aglomerados urbanos, es la mejor medida de pobreza por distrito con que contamos, dada la desactualización del indicador NBI en el nivel nacional y las críticas que recibió la EPH de octubre de 2002-, surge que, si bien existen algunas regularidades en el análisis por nivel socioeconómico, ésta no es una relación simple. Requiere, para entenderla, observar el nuevo mapa político del peronismo.
Donde más clara está la incidencia del factor socioeconómico en el voto es en la diferencia entre peronismo y no peronismo. En las provincias más ricas del país, con excepción de las patagónicas (donde el fenómeno Kirchner jugó un papel central), el promedio del voto peronista es el más bajo, y el del voto peronista más alto.
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