Los gobernadores Jorge Obeid (Santa Fe) y Jorge Busti (Entre Ríos) intentaron bajarle el tono a la polémica surgida por la instalación en territorio santafesino de la empresa Kemira, productora de dióxido de cloro que proveerá químicos a la pastera Botnia.
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Tras un fuerte desacuerdo expresado en forma epistolar durante la semana pasada, ambos mandatarios aceptaron finalmente el llamado de Néstor Kirchner e hicieron las paces el viernes en Mendoza, durante el acto oficialista del 25 de Mayo, coincidiendo en que «las inversiones de celulosa representan un avance en la preservación del medio ambiente».
La concordia entre ambos mandatarios de la Región Centro llegó bajo expreso pedido de la Casa Rosada, que no quiere que se enturbie el frente interno de cara a la nueva instancia de negociación que se abre mañana en Nueva York por la instalación de la pastera finlandesa Botnia en la localidad uruguaya de Fray Bentos (ver aparte).
«La falta de información brindada a tiempo derivó en este malentendido», reflexionó ayer Obeid, que además aseguró que hizo entender a Busti que la planta que Kemira instalará en Capitán Bermúdez, sobre el río Paraná, representa un avance en lo que se refiere a la eliminación del cloro activo y a la preservación del medio ambiente.
«Busti aceptó que la nueva situación de la empresa radicada en nuestra provincia representa una mejora en los controles, un avance en la eliminación del cloro activo y una acción que apunta a preservar el medio ambiente, algo que los propios grupos ecologistas de Santa Fe reconocen», indicó Obeid.
Embestida
En este marco, la Asamblea de Gualeguaychú convocó a todos los ciudadanos de la localidad a una reunión ampliada, que se concretará mañana a las 20.30 en el Teatro Gualeguaychú, con la intención de «escuchar propuestas» sobre nuevas acciones destinadas a intentar frenar la puesta en marcha de la pastera.
«Es importantísimo que todos los que desean, puedan hacer sus propuestas en forma clara y responsable», destacaron, en lo que representa un cambio de metodología, a partir del trabajo en pequeños grupos, cuyas opiniones luego se expresarán por escrito.
El delicado escenario dispara nuevos focos de tensión. Por caso, ayer se conocieron ayer polémicas expresiones del referente de la Asamblea Ciudadana Ambiental de Gualeguaychú, Jorge Fritzler, acerca de que varios de sus compañeros piensan en «la posibilidad de hacer explotar» la planta de Botnia. «Hay violencia que la asamblea contiene, pero cuando la planta empiece a echar humo, será muy difícil contener a esa gente y a toda esa violencia», manifestó el asambleísta. En paralelo, ambientalistas argentinos y uruguayos realizaron ayer por la tarde una protesta frente a las puertas de la empresa finlandesa, en Fray Bentos, en la que leyeron una proclama en la que exigieron su relocalización.
El reclamo se dio en paralelo a los cortes simultáneos que se realizaron en los pasos fronterizos hacia el Uruguay durante este fin de semana largo, en las localidades de Concordia y Colón. Ambos se suman al bloqueo ininterrumpido que realizan los vecinos de Gualeguaychú desde hace ya seis meses sobre el puente San Martín.
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