Cada vez más díscolo, el mandatario cordobés, Juan Schiaretti, volverá a desafiar hoy a Cristina de Kirchner: a las 17 recibirá en la Casa de Gobierno, en la capital provincial, al combativo presidente de la Federación Agraria de Entre Ríos, Alfredo de Angeli, emblema de las estocadas de los ruralistas.
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La nueva afrenta a la Casa Rosada -antes albergó a los cuatro presidentes de las entidades- del campo, y pidió públicamente una baja en las retencionesse potencia si se tiene en cuenta que la cumbre se producirá a 24 horas de los mediáticos actos del agro y del kirchnerismo, que se montarán mañana en el Monumento de los Españoles (en el barrio de Palermo) y frente al Congreso nacional, respectivamente.
En el despacho gubernamental, el justicialista Schiaretti y De Angeli analizarán el inminente tratamiento en el Senado de la Nación de la polémica Resolución 125, que recibió ya el aval de Diputados.
Agro cordobés
Será parte de la agenda de conversaciones, además, la delicada situación que atraviesa la producción agraria en el distrito mediterráneo.
Esta reunión le permitió a De Angeli, en paralelo, esquivar un potencial encuentro hoy con el líder de la flamante CGT disidente, Luis Barrionuevo. «No tengo problema en hacerlo, pero tengo un compromiso en Córdoba», argumentó con diplomacia. Fuentes del gobierno cordobés precisaron que la audiencia fue solicitada por el propio De Angeli.
Ello no suaviza, sin embargo, la nueva y profunda incomodidad que la foto generará en la Casa Rosada, que en retribución castiga a Córdoba con millonarias deudas en envíos de fondos nacionales para obra pública, asistencia social y, fundamentalmente, para hacer frente al abultado rojo previsional.
Precisamente, hoy Schiarettise verá forzado a anunciar -dadas las urgencias financieras- una reforma impositiva que contempla la extensión del cobro de Ingresos Brutos a la industria y la construcción, sectores hasta ahora exentos.
La inquina de los Kirchner para con las autoridades cordobesas se mide también en sucesivos faltazos de la Presidente a actos públicos previstos en la provincia.
Schiaretti, por su parte, le pagó con una catarata de ausencias en varios operativos clamor que el kirchnerismo le obsequió a la ex primera dama para apuntalarla en su batalla con el campo.
Esta semana sumará un nuevo desaire: ya adelantó que no asistirá al acto K que se realizará mañana frente al Parlamento. Tampoco habrá, claro está, fila de micros cordobeses con militantes peronistas para vivar a la Presidente.
Desacuerdo
«No estoy de acuerdo con las actitudes que ha tomado el Consejo Nacional Partidario frente al conflicto agropecuario; esa actitud no es acompañada por el peronismo de Córdoba, que tiene una posición totalmente distinta», argumentó en las últimas horas Schiaretti.
El cacique provincial bregó, además, por que en las dos concentraciones «prime la paz y la concordia, y que no tengamos que lamentar ningún hecho de agravio ni de violencia».
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