12 de octubre 2005 - 00:00

¿Pactan Duhalde y Kirchner el día 24?

Hay muchas opiniones sobre la declaración del kirchnerista Alberto Balestrini sobre un diálogo amigable que sobrevendría con el duhaldismo después de los comicios. Por supuesto a partir de que el matrimonio bonaerense tenga una actuación medianamente respetable. Hacemos en página central un análisis de periodistas luego de declaraciones de políticos agitados por esta posibilidad. Puede ser que Balestrini haya salido a espantarle votos de centroderecha a Chiche Duhalde de quienes no la aprecian mucho pero la consideran el voto más seguro para malherir al gobierno. Otro enfoque es que no puede juntarse lo que nunca se separó, más allá de imputaciones de mafiosos o despilfarradores de fondos bonaerenses cuando gobernaron. Desde ya está el enfoque de Ricardo López Murphy sobre que disimularon pelearse para llevarse de la provincia los dos senadores por la mayoría y el que correspondería como tercer senador por la minoría. Otro enfoque es que no necesitarán ni abrazarse ni sacarse una foto juntos ya que de por sí se unirán en el Congreso en votos en casos de propuestas clientelistas, porque es la esencia de ambos sectores aunque uno sea populismo de derecha y el de Kirchner de izquierda.

¿Pactan Duhalde y Kirchner el día 24?
Tienen poco sentido las dudas que surgieron tras una declaración de Alberto Balestrini. Este intendente de La Matanza -un distrito bonaerense que es más nutrido en habitantes que 19 provincias- encabeza la lista de diputados bonaerenses del gobierno Kirchner y dijo que «el 24 de octubre -o sea al día siguiente de la próxima elección- habrá que sentarse a conversar con el duhaldismo».

Apenas habló y surgió el estallido al extremo de que -prudente- Balestrini modificó y dijo que había «que hablar con todas las fuerzas políticas», pero lo último que alguien sensato le adjudicaría a Néstor Kirchner es que puede encabezar un «gobierno de coalición nacional». Esta es una utopía que siempre mencionan los políticos y jamás se cumplió. La Revolución Libertadora de 1955, que derrocó al peronismo, intentó un gobierno así, consciente de que había sacado del poder un movimiento ya desviado de la democracia pero mayoritario en cualquier elección que hubiera. Para lo único que entonces sirvió aquel «ni vencedores ni vencidos» fue para que junto a los militares se acercara el radicalismo, pero uno de éstos, Arturo Frondizi, aprovechó para hablar de «contubernio». Se separó, creó el partido Unión Cívica Radical Intransigente (UCRI) y derrocó al radicalismo residual que, como en el nombre de Unión Cívica Radical del Pueblo encabezada por Ricardo Balbín quedó pegado a los militares golpistas y perdió los comicios donde Frondizi ganó la presidencia de la Nación, en 1958. También fracasó la «concordancia» de los años '40 y el GAN (gran acuerdo nacional) de los '70.

• Pacto imposible

La agresividad del kirchnerismo hace que no pueda unirse a muchos, salvo por conveniencia con el uso de fondos del Estado, como sucederá en los comicio del 23 con casi todas las provincias. Y aunque se uniera alguien acusaría de contubernio a la entente para robustecerse como oposición. Aquel «Pacto de La Moncloa» de España en la Argentina es imposible.

Que Chiche Duhalde haya salido a enfrentar a Balestrini y desmentido un eventual pacto con el gobierno, después de los comicios, es lógico: hoy se estima que casi la mitad de los votos (o sea 11% sobre un probable 22%) que logre la esposa de Duhalde no provendrá del viejo peronismo bonaerense -«la base»- que se guiaba siempre por «el escudo y la marcha» sino por gente moderada y otra que dejará de votar a un libreempresista típico, como Ricardo López Murphy, por molestia o rencor que ha despertado el matrimonio Kirchner. Estos pondrán en las urnas el voto que creen más afectará al partido gobernante, así no quieran a los Duhalde. Chiche se dedica a alabar al peronismo tradicional en sus discursos pero sabe que la mayor parte ya se la llevó el gobierno con el reparto de heladeras, cocinas, planes Jefes, ladrillos, subsidios, etc. Chiche se cuida más hoy de no herir a la derecha que le dará tantos votos y que podría perder en buena parte -al igual que Elisa Carrió en la Capital Federal que se los saca a Macri- si trascendiera que se disponen a pactar con el gobierno apenas cerradas las urnas en 12 días.

No hay tanto misterio, entonces, en si van a transar kirchneristas y duhaldistas el día 24. Son dos populismos, uno de derecha (Duhalde) y otro de izquierda (Kirchner) que se van a unir en las demagogias en el Congreso y se pueden separar en las medidas restantes.

• Límite

Es propio del accionar populista. Si uno propone más aumentos salariales por ley, el otro lo va a apoyar. Pueden pactar, sin necesidad de abrazos ni fotos, que si uno quiere la demagogia de dar títulos legítimos a usurpadores de propiedades, el otro lo apoya en la siguiente medida clientelista. Los va a encontrar votando juntos si alguien propone aumentarles impuestos a empresas, o triple franco semanal o doble aguinaldo para todos. El único límite al populismo será que el gobierno tiene responsabilidad en las consecuencias y el duhaldismo no.

Aun con todo el dinero que invirtió en canjes políticos en el interior del país el kirchnerismo -como dijo un comentarista de «La Nación» el domingo- podrá tener 80 o 90 diputados más o menos fieles pero no le alcanzarán para lograr el quórum de 129, que tenía holgadamente antes de pelearse e insultarse con Duhalde. Por esto necesitará recurrir a los duhaldistas o radicales de la línea Moreau o Federico Storani que más aún que Duhalde sueñan con medidas populistas que los mantengan en vigencia.

Que el gobierno, vía Alberto Fernández, también haya desmentido la primera afirmación de Balestrini sobre acuerdo poscomicios no tiene sentido y es propio del no pensar profundo del gobierno. ¿Qué sería más bienvenido para la Casa Rosada que sembrarles la duda a los electores de Chiche Duhalde para hacer que desistan y retornen a López Murphy por temor a ser engañados si el presunto enfrentamiento termina en un nuevo amorío político Kirchner-Duhalde? La finalidad primera del gobierno es destruir al duhaldismo, que Cristina Kirchner le saque 20 puntos de diferencia a Chiche Duhalde y que, además, ésta no sobrepase de 20%. Ambos sueñan con medidas populares que robustezcan sus aspiraciones presidenciales para 2007. Duhalde para Lavagna, a quien sueña ver acompañado en fórmula con el centroderecha de Mauricio Macri, aunque suene utópico. Kirchner necesita populismo para él y que la dosis de «peronismo» se la dé, probablemente, Carlos Reutemann.

A Balestrini no le va muy bien en las encuestas ya que los candidatos Jorge Villaverde (por el duhaldismo) y Luis Patti (independiente pero que lleva la boleta de Chiche Duhalde a senadora) están muy cerca de su porcentual en encuestas, aunque sigue siendo ganador el hombre de La Matanza. Por eso Balestrini pudo lanzar sus palabras para resquebrajar con dudas al duhaldismo. No se cree, sería demasiada sutileza en un gobierno que políticamente organiza sólo la captación de votos en base a atacar o distribuir.

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