Pampuro duda por el equipamiento naval
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La insistencia de Pampuro con el proyecto de AFNE tiene otras explicaciones: el astillero pertenece al gobierno de la provincia de Buenos Aires, ganó un contencioso al estado nacional que ahora está obligado a pagar una cifra cercana a los 30 millones de pesos al astillero por el incumplimiento de un contrato de fabricación de fragatas Meko 140 para la Marina. El astillero aseguró que ante ese incumplimiento se vio obligado a pagar los sueldos en forma fraccionada, decisión que fue rechazada por el sindicato ATE, generándose un grave conflicto gremial con suspensiones, marchas de protestas, asambleas, piquetes, huelga de brazos caídos, despidos y hasta actos de violencia contra los funcionarios del ARS.
La suma en juego podría ser la inversión inicial que se necesita para poner en marcha el proyecto y con ello terminaría un foco de conflicto social permanente en el distrito de su jefe, Eduardo Duhalde. Pero no todo es color de rosa, fabricar de cero una nave y ponerla operativa para combatir la pesca pirata lleva cuanto menos tres años. Estimaciones de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca hablan de una pérdida de 400 millones de dólares anuales por la pesca ilegal. Una simple operación matemática indica que con el proyecto PAM de AFNE se habrá logrado cumplir con la reactivación de las fuentes laborales pero en el interregno se habrán escapado cerca de 1.200 millones de dólares por la pesca ilegal en alta mar. Materfer fue fundada en la década del '50 por la FIAT-Italia, en la localidad cordobesa de Ferreyra y «llegó a ser el más importante grupo productor y reparador de coches y material ferroviario de América latina hasta que a comienzos de los '90 entró en decadencia. Fue proveedora de material rodante para Ferrocarriles Argentinos, y los trenes de Cuba y de Chile; fabricó los coches eléctricos para la ex Línea Roca y los del Subterráneo de Buenos Aires. Pero según el directivo, «a partir de la anulación de todos los contratos que la vinculaban al Estado argentino, comenzó su declinación».
Con 2.400 empleados y una facturación promedio mensual de 10 millones de pesos que pasó a cero, fue la misma empresa la que a fines de 1996 pidió su propia quiebra, aunque siguió funcionando hasta febrero de 1998 para cumplimentar contratos pendientes.
Cerrada durante cuatro años, la nueva Materiales Ferroviarios SA (Materfer) reabrió sus puertas el 2 de enero del año pasado a partir de la decisión de un fondo de inversión que integran empresas metalúrgicas del centro de Córdoba y algunos accionistas de la operadora ferroviaria, Metropolitano. Hoy trabajan en la empresa 250 personas.



